El primer franquismo (1939-1959) La oposición (VII) Movimiento obrero


Evidentemente, según la historiografía franquista, durante el período en que estuvo al mando Franco «no existieron resistencias obreras; todo era un remanso de paz debido a la buena situación de los trabajadores». Nada más lejos de la realidad, sobre todo a partir de la mitad de la década de los cuarenta, las protestas y huelgas obreras no pararon durante todo el franquismo.

La organización del movimiento obrero costó mucho trabajo ya que tras la guerra civil la mayoría de sus dirigentes o cuadros estaban muertos, en el exilio o pudriéndose en las cárceles franquistas. Por todo ello fue muy difícil volver a organizar a los trabajadores para retornar a hacer reivindicaciones laborales y/o políticas. A pesar de todo ya en los años cuarenta se ven las primeras manifestaciones: la disminución del rendimiento en los mineros asturianos y en los estibadores del puerto de Barcelona [1]

Esta lucha obrera, como señala Xavier Domènech [2], fue clave, en primer lugar para recuperar los niveles salariales de la II República, y posteriormente una serie de mejoras en las condiciones laborales. Hay que resaltar, como veremos más adelante, el importantísimo papel jugado por las mujeres en la lucha obrera, sobre todo en sectores que ocupaba mano de obra femenina, como era el caso del textil.

Un paso importante para el movimiento obrero se dio cuando el PCE decidió en 1948 abandonar la resistencia armada y pasar a infiltrar militantes en la Organización Sindical Española (OSE). Con el tiempo estas infiltraciones dieron paso al nacimiento de Comisiones Obreras (CCOO).

En las primeras elecciones sindicales franquistas, celebradas en 1944, no había suficientes candidatos que reunieran las condiciones exigidas por el régimen para presentarse. Este hecho propició que llegaran a ser elegidos antiguos miembros de los sindicatos existentes durante la II República, e incluso militantes clandestinos del PCE. No es extraño a este hecho que a partir de ese momento aumentaran las demandas de los trabajadores, sobre todo en Asturias, Madrid y Barcelona.

Década de los cuarenta

Aunque los sindicatos obreros habían prácticamente desaparecido, no tardaron en aparecer protestas obreras en demanda de mejores salarios y condiciones de trabajo. Los pioneros fueron los trabajadores de la fábrica de cervezas Moritz de Barcelona[3] en 1940; en 1941 los que protestaron fueron los obreros de la Maestranza de Ingenieros de Cádiz. En 1942 las fábricas textiles de Mataró. En abril de ese mismo año un informe de la policía de Oviedo decía que, debido a la penuria por la que pasaban los trabajadores, estos estuvieran regresando a « las antiguas y arraigadas tendencias marxistas»; y que si no proliferaban más era por «el temor a la represión»[4].

Lo que decía el policía ovetense se reflejó en lo que les ocurrió a los convocantes de la huelga en La Maquinista Terrestre y Marítima en el verano de 1945, que fueron detenidos y ejecutados sin juicio previo. El mismo día que capitulaba Japón –2 de septiembre- , por la tarde, 1800 obreros no fueron a trabajar, era una huelga claramente política, para festejar la derrota del último miembro del Eje. A los pocos días volvieron a la carga por negarse a realizar el turno de noche, en protesta por el escaso plus que se daba a los obreros afectados por el lockout empresarial, por las restricciones eléctricas, etc.

Fábrica de La Maquinista Terrestre y Marítima

La de La Maquinista no fue la única huelga que se llevó a cabo ese año en Cataluña. Se llevaron a cabo protestas por parte de los campesinos del Baix Llobregat y el Montsiá, por el aumento de los impuestos. El 13 de diciembre, aprovechando la celebración de la festividad de santa Lucía –patrón de las modistillas- numerosos grupos de jóvenes, en su mayoría mujeres recorrieron el centro de Barcelona gritando «Mueran los estraperlistas» y «Abajo el tres onzas»[5]. El mismo mes en Barcelona se convocó una huelga que afectó a 47 empresas textiles, 17 metalúrgicas y 7 químicas.

A partir de 1945 proliferaron las huelgas de brazos caídos, sobre todo en Cataluña y el País Vasco. En no pocas ocasiones consiguieron aumentos salariales y en el racionamiento de alimentos.

El gobernador civil de Barcelona, Bartolomé Barba escribía: « A principios del mes de octubre de 1945 se observó ya una gran depresión en la dialéctica política en las hojas y proyectos de la propaganda clandestina (…). Al mismo tiempo se producían, por primera vez, algunas huelgas (…). En resumen de los 22 sindicatos existentes en la provincia, el movimiento afectó solamente a tras: al textil, al del metal y al de las industrias químicas. De las 12.892 empresas del primero, solo resultaron afectadas 47, y de las 5.044 afiliadas al sindicato del metal, 17 solamente experimentaron vacilaciones e intermitencias en el trabajo. Finalmente de las 1853 empresas insertas en el Sindicato Provincial de Industrias Químicas solamente hubo dificultades en siete»[6]

Diploma entregado a Barba por su labor como Gobernador Civil

En Euskadi también hubo reivindicaciones obreras. El 17 de septiembre de 1945 los sesenta pinches y aprendices de la Sociedad de Construcciones Navales se declararon en huelga demandando un aumento salarial. A pesar de la militarización de la fábrica, los huelguistas lograron que al día siguiente los patronos se sentaran a negociar.

El año 1945 acabó caliente en Cataluña. En diciembre nueva huelga en La Maquinista, que duró cinco días. También llevaron a cabo paros los mineros de Saldes, en la comarca de Berga (Barcelona); Catalana de Gas. Antes, el 6 de noviembre hubo una huelga de taxis en Barcelona, protestando por la dificultad para conseguir combustible.

En Valencia el 7 de noviembre de 1945 –aniversario de la revolución bolchevique- las 1000 obreras de la fábrica  Materiales y Construcciones SA (Macosa). Exigían una mejora salarial. Ante la amenaza del patrón de despedir  a los trabajadores en huelga, estos amenazaron con prender fuego a la fábrica. Finalmente se llegó a un acuerdo.

1946 comenzó como acabó 1945. El 25 de enero comienza en Manresa una importante huelga. Se inició en la fábrica Bertrand y Sierra SA[7]. El motivo fue que cuando los trabajadores se disponían a cobrar sus salarios, vieron como se les había descontado el día 24 porque había sido declarado festivo conmemorando la entrada de las tropas franquistas en Barcelona. Tal envergadura alcanzó el conflicto que el gobernador civil de Barcelona se desplaza a Manresa. A mediodía del día 30 la policía armada entró en la fábrica. La hija de  Irene Boixader cuenta lo ocurrido: « Durante la huelga, mi madre quedó encerrada dentro, como muchas otras […] En la huelga de 1946, la policía entró en la fábrica con caballos, y de arriba continuamente bajaban mujeres desmayadas. No sabíamos que pasaba y la gente estábamos muy asustadas.»[8]. La huelga se terminó el jueves 31 de enero. Finalmente los patronos accedieron a aumentar los salarios 75 pesetas al mes; abono de la jornada del 24 de enero; creación de un economato de abastecimiento en la fábrica y promesa de no llevar a cabo represalias. Este último punto no se cumplió ya que fueron detenidos a obreros relacionados con la CNT y la UGT.

Llamada del periódico Treball –órgano del PSUC- a la huelga

El lunes siguiente la huelga se extendió a otras empresas catalanas: La España Industrial, La Maquinista Terrestre y marítima, Altos Hornos de Cataluña, y otras empresas de menor importancia. El día 25 de marzo se declara la huelga general en Manresa. Esta huelga le costó el puesto al gobernador civil Bartolomé Barba, al que se acusaba de ser demasiado permisivo con los trabajadores.

El 26 de marzo se declara la huelga general en Mataró. La inician los trabajadores de la fábrica Minguell. Al ser detenidos varios trabajadores todo el textil se declara en huelga de forma solidaria. El 5 de abril los trabajadores de Catalana de Gas y Electricidad; poco después Hispano Suiza, cuarenta de sus trabajadores fueron detenidos tras ser denunciados por el director de la empresa, el falangista Fernando Chaudier. En la primavera hay numerosas huelgas en fábricas de Barcelona, Olot, Manresa, Tarrasa, Palamós, etc. Está claro que Cataluña a pesar de la represión sufrida no dejaba de reivindicar mejoras salariales y mejores condiciones de trabajo.

Franco saludando a Manuel y Eusebi Bertrand
Chimenea de la antigua fábrica Minguell

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Madrid  en enero de 1946 se produce una importante huelga en Construcciones Aeronáuticas SA (CASA); hubo paros en Marconi, y Manufacturas Metálicas Madrileñas; el 26 de diciembre se declaran en huelga los 4000 trabajadores de Standard. En la constructora Termare; e incluso en los talleres del diario Arriba, órgano de Falange. También hubo protestas por parte de los trabajadores del Metro.

Este año también hubo huelgas en Valencia, Alicante, Elche, Sevilla Toledo, Ciudad Real, Ávila y El Ferrol. En Euskadi hubo huelgas en la Sociedad de Construcciones Navales, Altos Hornos de Vizcaya, Erandio S.L, en la fábrica de bicicletas  Orbea Hermanos de Éibar, en la fábrica Ajuria y Aranguren, Euskalduna (Bilbao) que afectó a unos 3000 trabajadores, el 70% de la plantilla; en Aranguriz (Vitoria), Tintorería Asteguireta (Bilbao) y en la de boinas de Pasajes Usoz Hermanos. El 17 de septiembre en Alcoholera Española; el 12 de noviembre La Naval y Astilleros, cinco mil obreros en total Y el 19 de noviembre los pescadores de Bermeo.

El mundo rural también se levantó. Hubo luchas en varias poblaciones, a veces con enfrentamientos muy violentos en los pueblos toledanos de Finca de Alberguilla; Puebla de Montalbán –el pueblo estuvo parado durante tres días- , Fuensalida, Consuegra y Talavera de la Reina; en Castañar (Cáceres, Fuensanta (Murcia), etc.

El 1 de mayo de 1947 se llevó a cabo en Vizcaya la huelga más importante desde el final de la guerra civil, fue la primera huelga general contra el franquismo. La huelga fue convocada por UGT, CNT y ELA-STV; cerca de 20000 obreros secundaron la huelga. En Vizcaya la huelga fue seguida por el 75% de los trabajadores industriales. La huelga se extendió a Guipúzcoa. El día 7 se alcanzó el máximo de huelguistas en Euskadi. El día 9 los huelguistas se reincorporaron al trabajo.

Boletín del gobierno republicano dando noticia de la huelga

El PCE, que oficialmente no convocó la huelga hizo un análisis de la misma totalmente triunfalista y falto de realismo. Unos días antes en el pleno del Comité Central del PCE en París, Dolores Ibarruri decía: «El franquismo herido de muerte, se desmorona, y la España democrática se levanta de postración. Las organizaciones obreras, que Franco disolvió brutalmente, se reconstruyen en la clandestinidad; se producen huelgas y manifestaciones de protesta contra el hambre, se publican decenas de periódicos clandestinos; los campesinos resisten al franquismo»[9]. Está claro que los dirigentes comunistas en el exilio, como ya vimos en el capítulo dedicado a la oposición del PCE, vivían en un mundo paralelo.

En 1947 continuaron las huelgas en Cataluña, bien es cierto que en menor medida que el año anterior. En el segundo semestre se registraron huelgas del textil en la cuenca del Llobregat, Sabadell, Tarrasa, Mataró, Manresa y Vilassar. En total participaron unos 30000 trabajadores.

En los meses finales de 1947 y principios de 1948 se llevan a cabo en Euskadi y Cataluña nuevas huelgas. En la empresa metalúrgica Aurrera de Sestao los obreros pararon hasta que varios de sus compañeros que habían despedidos fueran readmitidos. Por la misma razón hay paros en Talleres Ibarreta y en Constructora Naval. En Astilleros de Nervión los trabajadores solicitaron la readmisión de un compañero y un aumento salarial del 20%; el paro duró solamente dos horas ya que la policía detuvo a catorce trabajadores por orden del gobernador civil de Vizcaya, Genaro Riestra[10].

En Barcelona la fábrica de hilados y tejidos Colonia Güel SA de Santa Coloma de Cervelló, los trabajadores iniciaron una huelga de brazos caídos el 2 de febrero de 1948. La Delegación de Trabajo ordenó el cierre de la fábrica y obligó a los trabajadores a solicitar el reingreso de forma individual. Casi al mismo tiempo se produjo una huelga en la empresa matriz Bertrand y Serra SA de Manresa. La huelga se extendió al resto de las empresas textiles de Manresa. El paro fue secundado por más de 6000 trabajadores. En Sevilla hubo huelga los días 26 y 27 en la empresa Hispano Aviación.

Sección de cardado de Bertrand y Serra

En febrero de 1949 los 700 trabajadores de Fábrica Gassol de Mataró se pusieron en huelga al negarse la patronal a subirles 3 pesetas diarias. En solidaridad con sus compañeros los 700 trabajadores de Imbert SA y los 800 de Fondevilla y Torres pararon. Este ejemplo de solidaridad hizo que la dirección de la empresa accediera a las peticiones de sus trabajadores.

Década de los cincuenta

La pésima situación de los trabajadores cuyos salarios estaban muy por debajo del coste de la vida hizo que incluso dirigentes de la OSE mostraran su preocupación. El Vicesecretario Nacional de Ordenación Social de la OSE describía la situación de 1950: « El mal es gravísimo. La Organización Sindical no puede volver la espalda a la evidencia de que el índice de coste de la vida (precios oficiales: Base julio 1936) alcanza para octubre de 1949 el 488,8, en tanto que el ingreso medio de un peón cualquiera de las grandes ramas industriales… incluidos los beneficios suplementarios, es aproximadamente de 17,179 pesetas, con un aumento aproximado de 100% sobre el año base de 1936»[11]

En 1950 son significativas las huelgas de los taxistas de Madrid y San Sebastián, protestando por el insuficiente cupo de gasolina de que disponían. En Asturias para Santa Bárbara; en Cataluña Manufacturas Textil B. Tuset Rebes SA, la Fundición Hierros Labor, La Maquinista Terrestre y Marítima en la fábrica de San Andrés, La Naval, Backoc & Wilcox; en Euskadi, Altos Hornos, etc.

En 1951 los franquistas se llevaron una sorpresa con la huelga en el País Vasco, ya que se unió a la misma las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Católica (JOC); por primera vez círculos supuestamente afectos al régimen se ponían del lado de los obreros.  Fuentes nacionalistas hablan de un paro del 90% de los obreros y el 70% de los empleados y dependientes de comercio[12] Ya hablamos en un capítulo anterior de la huelga de los usuarios de los tranvías barceloneses.

También en 1951 el Consejo Delegado del Gobierno Republicano (socialistas, nacionalistas y republicanos) convocó una huelga general en Euskadi; se protestaba por los bajos salarios y el elevado coste de la vida. Esta convocatoria fue bastante secundada los días 23 y 24 de abril. En Madrid el PCE convocó un boicot a los transportes, el comercio, la prensa y los espectáculos, que tuvo muy escasa repercusión. Lo que sí logró la convocatoria es que se llevara a cabo una durísima represión.

El 12 de marzo, como colofón a la protesta sobre los tranvías, se llevó a cabo un paro general que fue secundado por una cifra de trabajadores oscilante entre 250.000 y 300.000. La huelga se extendió a Tarrasa, Barcelona, Manresa y Mataró. Esa misma noche llegaron a Barcelona numerosos refuerzos de la policía armada y la Guardia Civil, que apoyados por unos 500 falangistas armados impusieron la vuelta al trabajo al día siguiente. No obstante la huelga continuó unos días más en Tarrasa, Badalona, Manresa y Mataró. El día 14 el número de detenidos había ascendido a 300 personas. En la huelga participaron algunos enlaces de la OSE, que como era de esperar fueron inmediatamente despedidos.

El 2 de mayo comienzan huelgas en Álava, en Aranguriz. Posteriormente hubo brotes en Armentía Y Corres y en Hijos de Teodoro Aguirre. El día 4 se solidarizaban con los huelguistas los trabajadores de Aranzábal SA, extendiéndose la huelga que ya era secundada por el 66,67% de los trabajadores. El día 5 los huelguistas eran ya 3962. Dos enlaces, sin permiso de la OSE, solicitaron al gobernador civil el indulto de los huelguistas y la libertad de los detenidos: Esa misma tarde se unen Fournier, con 250 trabajadores; confiterías Goya, con 48, y Alberdi, con 20. El día 6 se pone en libertad a los detenidos y al día siguiente se da por terminada la huelga. Para sorpresa de los trabajadores estos ven que sus contratos habían sido cancelados por lo que perdían la antigüedad adquirida. Esa misma tarde se comunica que el Gobierno Civil mantenía las sanciones con lo que se reproduce la huelga; son detenidos 50 obreros. El día 8 se finaliza la huelga al ser readmitidos los trabajadores y ser puestos en libertad los detenidos. El mismo día que se finalizaba la huelga comenzaba otra en Pamplona que afectó a unos 30.000 trabadores y que se mantuvo durante quince días. Las protestas provocaron el cese inmediato del delegado nacional de Sindicatos, Fermín Sanz Orrio, que fue sustituido por José Solís Ruiz.

Como señala Ysas[13]: « […], las protestas de 1951 mostraron los límites de la capacidad del franquismo en lograr la desaparición del conflicto social de la sociedad española, así como la disponibilidad para la acción colectiva reivindicativa de importantes sectores obreros en determinadas formas y condiciones».

Si como hemos visto los años 1946 y 1947 fueron de gran conflictividad laboral, no se quedó atrás 1953[14]. Es en esta época donde comienza a configurarse una nueva forma de sindicalismo.

En Vizcaya el 7 de enero de 1953 estalla el primer conflicto en la empresa Hijos de Vicinay SA de Ochadiano, en esta huelga participan en torno a cien trabajadores. El 17 hubo un paro parcial en la Constructora Naval de Sestao. El 18 de febrero reducción de rendimiento en el departamento de tren Semicontinuo de Altos Hornos de Sestao. El 21 de octubre en La Naval.

El 24 de junio comienza un conflicto en Babcok & Wilcox, por negarse los trabajadores a llevar a cabo el “cuarto” –dos horas extraordinarias que realizaban al final de su turno de trabajo-. El conflicto duró varios meses. Al final se llegó a un acuerdo el 24 de octubre. Hay que señalar que la mayoría de los representantes de los obreros eran de UGT[15] y la HOAC.

Con todo el conflicto más importante fue que dio comienzo el 1 de diciembre en la empresa Astilleros Euskalduna de Bilbao. El paro se inició a las nueve de la mañana en el departamento de máquinas extendiéndose rápidamente, alcanzando a la totalidad de los trabajadores sobre las once de la mañana[16]. Los trabajadores tuvieron que soportar fuertes presiones por parte de la empresa y una dura represión ejercida por la policía: el día 2 fueron detenidos 20 trabajadores de forma aleatoria; el día anterior había sido 14. El día 3 los trabajadores entraron en la fábrica para continuar allí una huelga de brazos caídos; la policía los desalojó de forma harto violenta. El día 10 tras llegar a un acuerdo se dio por finalizada la huelga.

Como no podía ser de otra manera en Cataluña también se produjeron conflictos laborales: huelgas, paros parciales, disminución de la producción, etc. En la fábrica Batlló de Barcelona, varias fábricas de Tarrasa, los talleres de San Andrés y la Barceloneta, en la fábrica Pirelli en Vilanova y la Geltrú; en la SEDA de Barcelona; en la fábrica Edmundo Babiè de Ripoll, etc.[17]

En Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) tuvo lugar una importante huelga en noviembre. El conflicto se produjo. Esta vez los protagonistas fueron los trabajadores que recogían la uva. Los terratenientes se negaron a abonar la subida salarial de 10 pesetas, decidiendo de forma unilateral subir solamente 5 pesetas. Tras veinte días de huelga los trabajadores consiguieron que se les pagaran las 10 pesetas de subida[18] .

Entre 1956 y 1958 se volvieron a producir importantes movilizaciones obreras; principalmente reivindicaban: salario mínimo con escala móvil, jornada de ocho horas, seguro de paro y que hubiese igual salario a igual trabajo. A tal nivel llegaron las protestas que el gobierno suspendió algunos artículos del Fuero de los Españoles en Asturias. En la primavera de 1956 hubo una gran movilización obrera. Las principales empresas de Euskadi y Cataluña fueron nuevamente las protagonistas.

Un hecho muy importante para la lucha obrera en estos momentos y en el futuro fue el movimiento de las comisiones obreras y su infiltración en los sindicatos verticales. Este movimiento nace en Asturias a principios de 1957. Se convocó una huelga en la mina de La Camocha, cercana a Gijón. El 14 de enero comenzó la huelga, esta duró nueve días lográndose prácticamente todos los objetivos de los mineros. Esta huelga fue innovadora en algunos aspectos. En primer lugar la elección de enlace sindical por parte de los picadores, el elegido fue el comunista Casimiro Bayón; en segundo lugar, la creación de una comisión obrera estable que sería la que negociaría directamente con la patronal y las autoridades[19]. Este triunfo en la mina de La Camocha provocó que los trabajadores de otras minas comenzaran a movilizarse.

El 9 de marzo de 1957 se inicia una huelga en el pozo María Luisa[20]. El 21 fueron detenidos 52 trabajadores lo que hizo que 450 mineros se encerraran en el pozo hasta que finalizó el conflicto. Las huelgas se extendieron al Pozo Fondón, Mosquitera, Sariudo, Carbones la Nueva, Molinucu, Sotorí y Coto Murel, todas ellas en el valle del Nolán. Era la primera vez que más de un pozo se ponía en huelga simultáneamente. El 1 de abril de 1957 se terminó el conflicto tras lograr los mineros gran parte de sus reivindicaciones.

Castillete del Pozo María Luisa

Los problemas en la minería asturiana fueron de tal envergadura que entre los días 19 y 22 de mayo de 1957, el ministro Secretario del Movimiento, José Solís Ruiz, visitó Asturias. Lo que no salió a la luz en las noticias que se publicaron sobre el viaje, fue el enfrentamiento que tuvieron los mineros con el ministro franquista.

A partir de 1958 comenzaron a proliferar las huelgas, sobre todo en Asturias y Cataluña. El 4 de marzo da comienzo una huelga en los pozos María Luisa y el Fondón. El día 7 ocho mineros fueron despedidos; en solidaridad con los despedidos se declararon en huelga todos los mineros de la cuenca del Nalón y de Gijón; llegaron a estar en huelga 20.000 trabajadores. Debido a esto el 14 de marzo de 1958 se suspendieron por segunda vez algunos artículos del Fuero de los Españoles, concretamente el 14, 15 y 18[21], a la vez que se declaró en Asturias el estado de excepción.


Bibliografía mencionada

  • ALCÁNTARA PÉREZ, Pablo (2020): El águila gris: la policía política durante la dictadura franquista en Asturias y Madrid (1956-1976), (TESIS)
  • BARBA, Bartolomé (1948): Dos años al frente del Gobierno Civil de Barcelona, Madrid.
  • DOMÉNECH SAMPERE, Xavier (2022): Lucha de clases, franquismo y democracia. Obreros y empresarios (1939-1979), Madrid.
  • HERNÁNDEZ CORTÉS, Félix (2005): El Sindicato Vertical y las protestas obreras de 1951, en II Congreso Internacional de la Asociación de Historiadores del Presente, Madrid-Melilla, disponible en https://historiadelpresente.com/wp-content/uploads/2023/08/Felix-Hernandez-1.pdf
  • HERNÁNDEZ CORTÉS, Félix (2008): El Sindicato Vertical y las protestas obreras en un periodo oscuro (1948-1950), en Carlos Navajas y Diego Iturriaga (coord.) Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo, pp. 209-221.
  • HERNÁNDEZ CORTÉS, Félix (2010): La conflictividad social de 1953 y la formación de una nueva generación obrera, en Carlos Navas y Diego Iturriaga (eds.) Novísima. Actas del II Congreso Internacional de Historia de Nuestro Tiempo, Logroño, pp. 349-360.
  • HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, Fernando (2024): Falsos camaradas. Un episodio de la lucha antipartisana en España, 1947, Barcelona.
  • YSAS, Pere (2008): El movimiento obrero durante el franquismo. De la resistencia a la movilización (1940-1975), en Cuadernos de Historia Contemporánea, vol. 30, pp. 165-184.

[1] Ver Ysas: 169-170

[2] Domènech: 17-18.

[3] Fue la primera cerveza catalana. La firma se fundó en 1856.

[4] Ver Ysas: 170.

[5] Mote del gobernador civil de Barcelona, Bartolomé Barba.

[6] Bartolomé Barba: Dos años al frente del Gobierno Civil de Barcelona, Madrid, p. 54.

[7] También conocida como Fábrica Nova. Laura Sanmiguel, secretaria del director Félix Busquets, señalaba en su diario que el malestar de la obreras venían de lejos: «porque querían cobrar más porque no se podía vivir.», y que ya había habido dos intentos de huelga los días 15 y 19 de diciembre de 1945. Ver Sardans y allts.

[8] Ver Sardans y allts.

[9] Cita Hernández Sánchez, 2024: 35.

[10] Se hizo famoso por la terrible represión que llevo a cabo tras la huelga del 1 de mayo.

[11] Cita Hernández Cortés, 2008: 209-210.

[12] Ver Hernández Cortés, 2005: 6,7 y 8

[13] Ysas: 74.

[14] Para la conflictividad de 1953 ver Félix Hernández Cortés, 2010: 349-360.

[15] Gran parte de los miembros de UGT pertenecían al PCE.

[16] Ver Hernández Cortés, 2010: 351.

[17] Ver Hernández Cortés, 2010: 356-367.

[18] Ver Hernández Cortés, 2010: 357.

[19] Ver Alcántara: 200-201.

[20] En este pozo murieron el 14 de julio de 1949, 17 mineros por una explosión de grisú. En esta tragedia se basó la canción Santa Bárbara Bendita.

[21] Derecho de residencia; permiso judicial para que la policía entrase en un domicilio e inviolabilidad de la residencia; duración de las detenciones, por lo que podrían superar las 72 horas.

José Luis Garrot Garrot
José Luis Garrot Garrothttps://asambleadigital.es
Historiador y arabista. Profesor de la UCM

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