El primer franquismo (1939-1959) La oposición (V) Estudiantes y Ciudadanos

Instituciones políticas

En este capítulo nos vamos a centrar en el movimiento estudiantil, con especial atención a los sucesos de 1956, y las protestas ciudadanas, sobre todo la huelga de tranvías llevada a cabo en Barcelona en 1951.

Movimiento estudiantil

Para hablar del movimiento estudiantil hay que retrotraerse a la dictadura de Primo de Rivera. A finales de 1926 Antoni María Sbert junto a dos compañeros fundó la Federación Universitaria Escolar (FUE), que continuó su andadura durante la República.

Antoni María Sbert

A mediados de los cuarenta comenzó a reorganizarse el movimiento estudiantil democrático. En 1944 se crea al Front Universitari de Catalunya (FUC) y en marzo de 1946 la Federació Nacional d’Estudiants de Catalunya (FNEC). En Valencia se creó la Unión de Intelectuales Libres, iniciada por Tuñón de Lara. En 1945 se reconstruye en Madrid la FUE con Ricardo Muñoz Suay a la cabeza¸ al año fue desarticulada volviendo a renovarse a principios de 1946 por Nicolás Sánchez Albornoz como uno de sus líderes. El 23 de marzo de 1947 la FUE sufrió un duro golpe al ser detenidos varios de sus líderes, entre ellos Fernando Rico, Albino Pérez, Oscar Kriales, Mercedes Vega y Gerardo María Renart. Poco después caía, en Barcelona, Sánchez Albornoz, secretario general de la organización[1].

De izquierda a derecha: Manuel Lamana, Nicolás Sánchez Albornoz e Ignacio Faure [2]

Podríamos decir que el movimiento estudiantil se mantuvo latente pero sin llevar a cabo acciones de importancia. En 1951 apoyó la huelga de tranvías de Barcelona; pero cuando verdaderamente estalló fue en febrero de 1956.

Para Fernández-Montesinos [3] el aumento de la concienciación en contra del régimen se debió a «La confluencia del intento aperturista de Ruiz-Giménez y Laín Entralgo, unido al descontento estudiantil y a la crisis del SEU fueron los motivos que llevaron al estallido de los sucesos de febrero de 1956». No comparto totalmente esta tesis. Bajo mi punto de vista la actuación de Ruiz-Giménez y Laín Entralgo no tuvo una influencia importante; si fueron factores determinantes la paulatina concienciación de los estudiantes con la situación general política y social, y a la actitud violenta que mantenía el SEU.

El 1 de abril de 1955 se creó en la Universidad la primera célula del PCE, la encabezaban Enrique Múgica, Julio Diamante y Jesús López Pacheco [4]. El 29 de octubre de 1955 falleció José Ortega y Gasset, los estudiantes comunistas decidieron hacerle un homenaje [5], al margen del oficial. Unos seiscientos estudiantes, encabezados por Diamante y López Pacheco fueron en manifestación desde la Universidad de San Bernardo hasta el cementerio de San Isidro. Se produjeron altercados y varas detenciones. Como posterior represión el rector suspendió el Congreso de Jóvenes Escritores que habían organizado estudiantes comunistas con el fin de captar a nuevos miembros.

El 24 de enero de 1956 los estudiantes antifranquistas escribieron un manifiesto pidiendo la celebración de un Congreso Nacional de Estudiantes para crear una estructura reivindicativa elegida por los propios estudiantes. El manifiesto lo firmaban Enrique Múgica, Javier Pradera Gortázar [6] y Ramón Tamames. El manifiesto fue lanzado de manera pública el 1 de febrero en la Universidad Central de Madrid. A partir de ese momento comenzaron una serie de acciones en las universidades que provocaron que se creara un grupo especial de la Brigada Político Social para investigar las actividades estudiantiles.

Javier Pradera Gortázar

Resulta un tanto paradójico que el día 2 Primera Línea difundió un manifiesto en el que prácticamente apoyaba todos los puntos del manifiesto lanzado por los comunistas. En él manifestaban su alegría al: «ver que ha hallado eco en la juventud universitaria el Manifiesto en que un grupo de estudiantes denuncia una serie de males que nosotros venimos atacando repetidamente», para terminar diciendo: « no es sino la plasmación de la doctrina Nacional-Sindicalista, ignorada o desvirtuada a lo largo de veinte años de confusionismo político»[7]. Se unían pues los comunistas con los defensores de la ortodoxia joseantoniana, que acusaban al régimen de traicionar los principios de José Antonio Primo de Rivera. Ver para creer.

Días después representantes de Primera Línea se reunieron con los responsables del manifiesto del día 1. Todo se precipitó cuando el SEU prohibió las elecciones que se habían iniciado en la Facultad de Derecho, como paso previo al Congreso de Estudiantes.

Escudo del SEU

Los primeros enfrentamientos se producen el día 7 de febrero, cuando estudiantes del SEU asaltaron la Facultad de Derecho. Al día siguiente la Guardia de Franco y la Centuria 20 volvieron a asaltar la facultad y el Colegio “Estudio”. Laín Entralgo [8], en sus memorias calificó este hecho de ser un espectáculo «civil, ética y estéticamente bochornoso» [9].

Pedro Laín Entralgo

El día 9 se produjeron los incidentes más graves. Los estudiantes antifranquistas iniciaron una manifestación desde la sede de la Universidad Central en la calle San Bernardo. Durante el recorrido se cruzaron con miembros del SEU que venían de celebrar un homenaje a Víctor Pradera. Lo que comenzó a puñetazos y pedradas acabó a tiros. Resultó herido de bala el estudiante falangista Miguel Álvarez Pérez. Es casi seguro que el disparo que le hirió fue ejecutado por otro falangista, ya que los estudiantes antifranquistas no iban armados.

Estos incidentes tuvieron varias consecuencias. Por un lado la destitución del Decano de la Facultad de Derecho, Manuel Torres López; del rector de la Universidad de Madrid, Pedro Laín Entralgo, y del ministro de Educación, Joaquín Ruiz Giménez; para intentar contrarrestar, algo muy habitual en Franco, también fue destituido el Secretario General del Movimiento, Raimundo Fernández Cuesta. La otra grave consecuencia fue la abolición por tres meses de los artículos 14 y 18 del Fuero de los Españoles [10]. Por supuesto la Universidad fue cerrada. Tras estos hechos el SEU quedó prácticamente desarticulado.

Notificación en prensa de la suspensión de los artículos 14 y 18

Ese mismo día fueron detenidos Miguel Sánchez-Mazas [11], Dionisio Ridruejo, Ramón Tamames, Enrique Múgica, Javier Pradera, José Mª Ruiz Gallardón y Gabriel Elorriaga. El día 11 fueron detenidos: Julián Marcos, López Pacheco, Sánchez Dragó María del Carmen Diago, Jaime Maestro y José Luis Abellán.

A finales de febrero los socialistas se unieron a la protesta estudiantil creando la Agrupación Socialista Universitaria (ASU).

En noviembre de 1956 se retomó la protesta estudiantil, en esta ocasión en Barcelona. Al conflicto se unió la nueva convocatoria de boicot a los tranvías y al metro por la subida de tarifas. El boicot se inició el 14 de enero de 1957, con un éxito rotundo de participación. Mientras los problemas con los estudiantes universitarios continuaron con enfrentamientos entre estudiantes y la toma de la universidad por parte de la policía armada y la Guardia de Franco. La universidad fue cerrada lo que provocó que su rector  Francisco Buscarons Úbeda presentara la dimisión.

El gobernador civil de Barcelona Felipe Acedo Colunga envió un telegrama al ministro de la Gobernación Blas Pérez González en el que le decía: «hemos perdido definitivamente la universidad».

El 21 de febrero de 1957 se celebró en el paraninfo de la Universidad de Barcelona la Primera Asamblea Libre de Estudiantes; en ella se exigió la retirada de la policía, la anulación de las sanciones, el desmantelamiento del SEU, libertad de asociación y expresión, y la celebración de un congreso nacional de estudiantes. La policía irrumpió en la asamblea procediendo a detener a muchos de los estudiantes allí presentes; 738 de ellos fueron castigados con la pérdida del curso o la matricula.

La oposición estudiantil ya no dejó de funcionar hasta caída del franquismo, como señala Gutmaro Gómez Bravo [12], el movimiento estudiantil tuvo un papel muy relevante en la oposición a Franco.

Boicot a los tranvías en Barcelona en 1951

Aunque no se ha escrito mucho al respecto, quizás por considerar que no hubo una oposición ciudadana al franquismo; esto no es totalmente cierto. Está claro que las dificultades para manifestarse en contra del régimen eran muy importantes; recordemos la feroz represión que se ejercía; pero las pésimas condiciones de vida provocaron que en ocasiones la gente no pudiera aguantar más y expresara su malestar. Como ejemplo de esta protesta ciudadana tomaremos como ejemplo el boicot que se hizo a los tranvías barceloneses en 1951 y 1957.

La Compañía de Tranvías de Barcelona decidió el 19 de diciembre de 1950 subir el precio del billete normal, pasando de 50 céntimos a 70, es decir un aumento del 40%. Si a esto añadimos que los vehículos estaban en muy mal estado – en 1950 habían provocado 21 muertos y 491 heridos [13]. Por otro lado los barceloneses tomaban como referencia el precio de los tranvías de Madrid, que era de 40 céntimos.

Tranvía barcelonés
Tranvía barcelonés

A partir del 8 de febrero comenzaron a circular por Barcelona unas octavillas pidiendo que no se utilizaran los tranvías.

La población cumplió con la petición. La protesta fue respaldada por algunos representantes sindicales – del Sindicato Vertical- y algunos falangistas que llegaron a poner sus vehículos a disposición de los ciudadanos para trasladarse a sus centros de trabajo. Esta ayuda de los falangistas se debía a que eran seguidores del anterior gobernados civil Antonio Correa Veglison, y contrarios al que ocupaba el cargo en ese momento Eduardo Baeza Alegría, al que acusaban de arribista. Otro colectivo que apoyó el boicot fueron los estudiantes universitarios.

El conflicto alcanzó tintes violentos, se destrozaron tranvías; terribles enfrentamientos con la policía que provocaron numerosas detenciones, heridos e incluso la muerte del niño de cinco años Joan Moreno Ruiz, víctima de una bala perdida disparada por la policía.

Obreros volcando un tranvía

Finalmente el precio del billete volvió a ser el mismo que antes de la subida. La protesta también tuvo efectos políticos, fueron cesados el alcalde de Barcelona, Albert Despujol y el gobernador civil, Eduardo Baena Alegría. Podría decirse que esta protesta fue el primer triunfo de la oposición ciudadana al régimen.

El 14 de enero de 1957 se inició un nuevo boicot a los tranvías barceloneses, que continuó hasta el día 20. A pesar de que la compañía perdió 15.000.000 de pesetas, el gobernador civil, Felipe Acedo Colunga, se negó a bajar las tarifas. En esta ocasión no se consiguieron los objetivos logrados en el de 1951.


Bibliografía mencionada

  • FERNÁNDEZ-MONTESINOS GURRUCHAGA, Andrea (2008): Hijos de vencedores y vencidos. Los sucesos de febrero de 1956 en la Universidad Central, Memoria de Máster.
  • GÓMEZ BRAVO, Gutmaro (2023): La oposición estudiantil al régimen. El papel determinante de la Universidad, en Rubén Burén (coord.) Maquis y otras resistencias antifranquistas, pp. 141-151, Madrid.
  • LOSADA, Juan Carlos (2026): Barcelona, 1951. La huelga de tranvías, en  La Aventura de la Historia, pp. 18-23.

[1] El 8 de agosto 1948 dos de los detenidos, Nicolás Sánchez Albornoz y Manuel Lamana, que estaban haciendo trabajos forzados en el Valle de los Caídos, lograron escapar a Francia.

[2] Faure no quiso escapar.

[3] Fernández-Montesinos: 62.

[4] Otros componentes eran Julián Marcos, Ramón Tamames, Fernando Sánchez-Dragó y Jaime Maeso. La policía citaba como cabecillas a Enrique Múgica y a Javier Pradera; de este último decía: – nieto de don Víctor- inteligente, ateo práctico, comunistoide. (cita Fernández-Montesinos: 72)

[5] No entiendo muy bien porqué, ya que de los hermanos el que era de izquierdas y verdaderamente demócrata era Eduardo.

[6] Era nieto de Víctor Pradera, falangista fusilado por los republicanos en septiembre de 1936. En esa misma fecha también fusilaron a su padre Javier Pradera Ortega.

[7] Cita Fernández- Montesinos: 75.

[8] Rector de la Universidad Central en aquellos momentos.

[9] Cita Fernández-Montesinos: 76.

[10] Artículo 14: Los españoles tienen derecho a fijar libremente su residencia dentro del territorio nacional. Artículo 18: Ningún español podrá ser detenido sino en los casos y en las formas que prescriban las leyes. En el plazo de 72 horas, todo detenido será puesto en libertad o entregado a la Autoridad judicial.

[11] Hijo de Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de la Falange.

[12] Gómez Bravo, 2023: 141.

[13] Ver J.C. Losada: 18.

José Luis Garrot Garrot
José Luis Garrot Garrothttps://asambleadigital.es
Historiador y arabista. Profesor de la UCM

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