Ya hemos visto en el capítulo anterior como la organización política que mayor actividad tuvo en contra del franquismo fue el PCE, no solamente en la época que estamos estudiando sino hasta el final del franquismo.
El resto de las instituciones política tuvieron un papel secundario que fue menguando según avanzaban los tiempos y que quedó de forma marginal en alguna organización y prácticamente desapareció en la mayoría de ellas.
PSOE
El PSOE tenía un grave problema de división interior que ya venía desde la propia guerra civil. Por un lado, estaban los seguidores de Besteiro, Largo Caballero e Indalecio Prieto, que recordemos participaron en el golpe de estado del coronel Casado. Por el otro los seguidores del último presidente del gobierno republicano Juan Negrín.
Tras la guerra Prieto forjó la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE) que no reconocía la legalidad del gobierno de Juan Negrín en el exilio. En esta institución Prieto contó con la colaboración constante o eventual de republicanos liberales, catalanistas, socialistas prietistas, nacionalistas vascos y sindicalistas[1].

En esta lucha interior salió ganador Prieto que en mayo de 1940 consiguió excluir a los negrinistas de la ejecutiva de la UGT, el siguiente paso fue expulsar de la ejecutiva del PSOE a Negrín, Ramón González Peña y Ramón Lamoneda.
Prieto siempre tuvo la idea de coaligarse con republicanos y monárquicos para llevar a cabo su oposición a Franco. Su propósito era restaurar la monarquía para posteriormente convocar un referéndum sobre la forma de Estado. Esta propuesta la hizo pública en La Habana el 11 de julio de 1942. Hasta las ejecutivas de UGT y PSOE que controlaban los prietistas se negaron a secundar esta idea.
Por su parte a Juan Negrín, exiliado en Londres, el gobierno británico le prohibió llevar a cabo cualquier actividad política.
Continuemos con las «andanzas» de Indalecio Prieto. Los días 15 y 18 de octubre de 1947 en San Juan de Luz, y a pesar del fracaso de su proclama de La Habana, Prieto se entrevistó con José María Gil Robles, miembro del consejo de Juan de Borbón. Ambos políticos establecieron un pacto que recogía la aplicación de una amnistía para delitos políticos; eliminar de los órganos de poder a cualquier totalitario, nombrar un gobierno imparcial que tendría como objetivo llevar a cabo una consulta popular para establecer cuál sería el régimen político que se establecería. Poco duró el acuerdo.

En el V Congreso del PSOE celebrado en Toulouse en1952, se ratificó la ruptura con los monárquicos, que ya se había llevado a cabo un año antes. En este congreso en el que Rodolfo Llopis fue elegido secretario general. Se propuso una coalición con las fuerzas antifranquistas de la que quedaban excluidos los comunistas. Es decir, una coalición entre los que pintaban poco o nada en la lucha antifranquista. Con esta actitud se perdía la ocasión de crear una fuerza antifranquista cohesionada y eficaz. El anticomunismo de Prieto y Llopis era enfermizo.
Aunque los negrinistas habían desaparecido de los órganos de control del PSOE la desunión de estos continuó. En el VI Congreso celebrado en 1955 se aprobó que se hablara de «reconciliación nacional». En el VII Congreso en el año 1958, los delegados del interior acusaron a Prieto de ser «más anticomunista que antifranquista». Ese mismo año cayó el núcleo dirigente en Madrid, con detenciones en Barcelona, Valencia y Bilbao, esto provocó que, como señala Borja de Riquer[3]: «Así, hacia 1960, el PSOE en el interior de España era más un recuerdo histórico que una organización presente en las luchas obreras y estudiantiles».
[1] Ver Mateos: 207.
[2] Enviada por la Agrupación de Combatientes y Exiliados de la República Española el 19 de noviembre de 1941 desde New York.
[3] Riquer: 440.
