El espectáculo infame de esta semana de la derecha extrema de este país está dejando, si cabe, la dignidad de estos vende patrias y limpia botas a la altura del betún de sus zapatos.
En pocos días hemos visto como el inútil intelectual de Feijoo y el vago Vox Abascal no tenían ninguna duda que nuestro país tendría que haberse metido de lleno en una guerra ilegal, iniciada de forma unilateral por el estado genocida de Israel y seguido por el pederasta naranja de Trump, y a la vez hacernos creer que ya estamos en guerra por mandar una fragata a Chipre.
El estado de bloqueo mental de esta desnortada y vasalla derecha, que no sabe cómo desactivar la posible movilización de un “No a la Guerra 2.0”, no les exculpa de lo que es la naturaleza real histórica de la derecha española desde mediados del siglo XX, es decir, unos lameculos incondicionales de una potencia extrajera que nunca ha mirado más allá de sus propios intereses. Unido además ahora a un pro sionismo genocida repugnante, en donde la cavernícola derecha española ha pasado de quemar y gasear judíos a consentirles un genocidio que pasará a los libros de historia como uno de los acontecimientos más criminales conocidos.
Las consecuencias económicas, sociales y políticas pueden ser duras: más inflación, subidas de tipos, y, sobre todo, un paso más para desmembrar el derecho internacional, la promoción de un caos en el que los buitres y halcones de la guerra triunfen frente a la cordura y la fraternidad entre los pueblos.
¿Pagarán ellos las consecuencias de todo esto? seguro que no, seguirán haciéndonos creer que tenemos más enemigos que atacar con excusas tan ridículas como la protección de los DDHH o proteger a las mujeres. Todos sabemos que nunca se va a hacer esto en Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos ¿verdad?
Parece que al final Pedro Sánchez ha quedado mucho mejor que estos integristas de la estupidez y la indecencia. Solo hay que ver las encuestas y las redes sociales en el extranjero para ver que fuera de nuestras fronteras el presidente ya es un icono de la decencia del ser humano y la legalidad internacional.
Algún día espero que se haga un juicio de Nürnberg a esta gentuza de nuestro país, que sean juzgados por alta traición a su pueblo y que paguen de su bolsillo la subida de la energía y sus consecuencias sociales.
