En esta ocasión, no voy a hablar de una mujer en concreto, sino de un tema mucho más amplio que nos concierne a todas.
Estoy segura de que en los últimos meses habéis oído hablar de ello, y es que la educación ha sido un tema muy sonado, en concreto la lucha por la educación pública, ese derecho por el que tanto lucharon nuestras predecesoras y que ahora estamos perdiendo a manos de unos pocos que no les interesa una sociedad con cultura, sino el pan y circo que ya se encontraba en la Antigüedad y que hace a la población mucho más manipulable y carente de pensamiento crítico.
Me gustaría empezar por contar que ya en época helenística los griegos se dieron cuenta de la importancia de una educación, no en el ámbito privado de la casa ni en academias privadas, sino en un ámbito más amplio al que se pudiera acceder con más facilidad, pues en muchas de las ciudades de la Grecia de los siglos III a.C. y II a.C. se va creando una educación pública.
Desde siempre se ha visto importante la participación y formación de los jóvenes en una cultura política e ideológica, el ciudadano debía ser un participante activo de su sociedad, algo a lo que se le daba mucha importancia ya en Grecia y Roma antiguas, y que, hoy en día, aunque muchos lo pasen por alto, sigue siendo importante: es un deber que tenemos como ciudadanos.
Esta formación política se podía recibir de distintas formas, en algunos casos estaba institucionalizada, en otros casos, algo menos, pero siempre era importante.
Resulta que nuestro sistema educativo actual, occidental, con todas sus modificaciones y su evolución a través del tiempo, así como su paso por los romanos, nos llegó de la institucionalización de la educación en Grecia.
Esta importancia sobre una educación, que alcance a todos, se da por parte de las instituciones políticas al darse cuenta de su responsabilidad de una educación elemental para con sus futuros ciudadanos.
En definitiva, lo que se intentará en época helenística es una institucionalización de una educación que sea más completa, duradera, compleja y sistematizada, que pretende ya no solo lo práctico por la situación política del momento, sino una formación tanto en el patrimonio cultural como en las técnicas y conocimientos concretos y nuevos que vayan surgiendo.
Sobre este tema existen varios artículos que ha escrito María Paz de Hoz García-Bellido, Catedrática en Filología Clásica, acerca de dos inscripciones que nos hablan de las donaciones que realizaban ciudadanos de clase alta para las escuelas y que financiaban la educación para los niños libres, al menos en las materias básicas (La enseñanza básica en Grecia antigua: hacia la conciencia de la necesidad de una educación pública; Politro de Teos, impulsor de la educación pública para los niños en época helenística).
Hasta la época arcaica, al igual que en otras culturas, los niños y niñas se agrupaban en coros donde aprendían a cantar y bailar para poder participar en las ceremonias culturales, siendo la música un pilar en la educación junto con los mitos y leyendas; mientras que los templos serían los centros para la educación colectiva.
A partir de la segunda mitad del siglo VI a.C. es cuando empieza a surgir la figura de una persona especializada en la transmisión de conocimientos, el maestro. Estos, en inicio, impartirán sus clases a un número reducido de niños y adolescentes en sus casas u otros espacios.
Durante la época helenística, va a haber un claro aumento de la conciencia política sobre una necesidad de educación y formación para los niños y niñas libres. Va a haber un aumento cultural y de alfabetización, así como una necesidad de participación cultural que llevará a la implantación de un sistema educativo público e institucionalizado. De hecho, uno de los pilares de la época helenística fueron las escuelas.
En la inscripción de Politro de Teos, además de las condiciones que este pone para la escuela, llama la atención que indique una donación de 34.000 dracmas para la educación de niños y niñas libres, así como la selección de maestros, las edades de enseñanza, etc. La inscripción lee que se deben designar cada año a tres maestros que enseñen a los niños y niñas.
Lo relevante aquí es que incluye la educación de las niñas, que probablemente se estuviera generalizando ya en aquella época. Habla expresamente de que los maestros de letras deben enseñar a niños y niñas.
Ya de época clásica tenemos pruebas de que las mujeres recibían una educación cultural, para participar de ceremonias o conversaciones intelectuales, así como que algunas niñas iban a la escuela y participaban en juegos atléticos, aunque esto se daba más frecuentemente en Esparta, no tanto en el resto de territorios.
En cambio, ya en época helenística tenemos más testimonios de la formación de las niñas en las escuelas, así como testimonios de la participación en eventos sociales que requerían una formación en historia y tradición griega.
Educación pública institucionalizada, también para las niñas
Está claro que en época helenística hubo un aumento de conciencia de la necesidad de una educación pública institucionalizada, así como un aumento de la alfabetización y durante este período, que en ocasiones incluía la participación de las niñas, y el aumento de la mujer en la vida cultural griega.
Ya no limitándonos solo a época helenística, pues he hablado en otros artículos de mujeres de otras épocas con un gran conocimiento y formación, tanto en ciencias como en letras, ni limitándonos solo a Grecia, ya que parte de esas mujeres de las que he hablado en otras ocasiones eran romanas, también sabemos que las mujeres romanas, al menos las de clase alta, recibían una educación mínima, de distintos grados, siendo en muchas ocasiones básica.
Algo que cabe destacar, es que en una época así, como es la Edad Antigua, en sociedades como la griega y la romana, que eran profundamente patriarcales, ya se reconociera la necesidad de una educación pública y generalizada.
No me dedicaré a hablar de un caso en concreto, sino de la educación durante los primeros años de un niño en Roma, y es que antes de asistir a la escuela, no importaba si era niño o niña, la educación más elemental que sentaba las bases de los niños corría a cuenta de la madre, de esa figura femenina que en un principio formaría a su hijo o hija para que posteriormente se introdujera en la sociedad.
Personalmente, me llama la atención, ya que era la educación más elemental, la primera que recibía un niño antes de ir a una escuela, y esta la recibía de su madre, una mujer, no de su padre, que es lo que quizá cabría esperar de una sociedad tan patriarcal respecto a unos momentos tan críticos y tempranos en la educación de un niño, y que luego lo marcaría.
Mujeres en la educación
Tras este resumido recorrido por la formación de la educación en general y en concreto la pública, vemos que siempre ha estado presente, en mayor o menor medidas, pero siempre ahí, la figura femenina. Así como la evolución de las sociedades a la realización de la necesidad de una formación pública, que estuviera al alcance de todos como una necesidad de progreso de la sociedad.
Por ello, lo que estamos presenciando ahora, esa asfixia e insistencia por parte de algunos políticos en cuanto a las instituciones públicas para quitarnos un derecho por el que se ha luchado tanto, y sobre todo las mujeres, es un atentado contra una sociedad y cultura sanas.
Y esa insistencia de un gran sector de la sociedad a cerrar los ojos y permitir que cada vez existan menos centros educativos públicos, sobre todo de formación profesional y de universidades, en favor de privatizaciones, eventos masivos y festivales de comida, es decir, pan y circo, es una negligencia y un fracaso como sociedad, además de un claro retroceso político.
Dejamos que nos roben nuestros derechos a cambio de macro festivales de música en pueblos pequeños, donde no es sostenible, partidos de fútbol todos los días o “festivales de la hamburguesa” cada semana, a cambio de que cada vez haya menos teatros, menos bibliotecas, menos librerías y menos educación.
Nuestra responsabilidad como sociedad, como ciudadanía, es formarnos, tener pensamiento crítico y defender derechos básicos por los que nuestros antepasados han luchado tanto, incluso algunos han muerto. No debemos permitir que nos la roben, tenemos derecho a una educación pública y de calidad.
Muchos dicen que estamos volviendo a la Edad Media. La sociedad debe avanzar, pero algo que se consiguió en la Antigüedad, que ha ido evolucionando desde entonces, si lo perdemos ahora ¿hasta dónde retrocederíamos?
