Ayuso, un ejemplo de ser despreciable

Fuente: 20 minutos

Despreciable, según el diccionario de la RAE es una persona que no es digna de aprecio o estimación o que moralmente merece ser despreciada. Este podría ser un adjetivo aplicable a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Pero también, y siempre según la RAE, se la podría calificar de Miserable: mezquino, el que escatima en el gasto, o perverso; Vil: dicho de una persona que falta o corresponde mal a la confianza que en ella se pone. Como sinónimo de las anteriores también se podría utilizar el adjetivo de Abyecta: despreciable, vil en extremo.

Y a cuento de qué se preguntaran los amables lectores esta retahíla de adjetivos sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid; pues a cuenta de las últimas decisiones que ha tomado para combatir la bestial ola de contagios por coronavirus que estamos padeciendo los madrileños.

Las nuevas medidas aparte de un despropósito médico, como ya han apuntado muchos expertos y profesionales de la sanidad, son un ejemplo de segregación social. Las 37 zonas elegidas son, que casualidad, las zonas de menor renta per cápita de la Comunidad, también en las que mayor índice de clase trabajadora hay.

Abundando en lo anterior, resulta que Alcobendas está incluida en las nuevas medidas, pero no La Moraleja, urbanización que pertenece al término municipal de Alcobendas, ¿por qué?, pues porque en La Moraleja viven personas con un muy alto poder económico, o lo que es lo mismo es un feudo de los partidos de derechas. ¿Por qué no se ha incluido por ejemplo la zona de Goya, con más de 450 casos por cada 100.000 habitantes, cuando la OMS aconseja que a partir de los 50 se tomen medidas de confinamiento; pues por lo mismo que en el caso de La Moraleja.

Resulta que las personas a las que se les ha restringido el movimiento, no pueden salir de sus zonas a visitar a un familiar, por poner un ejemplo, pero sí para ir al trabajo. Estas personas no pueden ir a los parques con sus hijos, pero estos si pueden ir al colegio, estas personas no pueden ir a tomarse una caña al centro de Madrid pero sí a servirlas; estas personas, dentro de su zona, no pueden ir al parque pero sí a un bar. ¿Hay mayor incongruencia?

Entre las medidas lo que no vemos es que se haya dicho que se va a dejar de dinamitar la sanidad pública, que se van a abrir los centros de atención primaria cerrados, que se van aumentar drásticamente las plantillas de personal sanitario, el colmo del cinismo es decir, como ha dicho el consejero de Sanidad Rafael Ruiz Escudero –que el día del juramento hipocrático debía estar en la peluquería (el bien peinao le llaman)- que los centros de salud están a pleno rendimiento. ¿Y donde están los miles de rastreadores que se necesitan? El gobierno central ha dado a la Comunidad de Madrid 3.400 millones de euros para reforzar la atención sanitaria, ¿dónde están?

Ahora esta individua y su segundo de abordo, Ignacio Aguado, piden que actúe el gobierno central. Resulta que son los mismos que decían durante el estado de alarma que Madrid estaba secuestrada, los que reclamaban a voz en grito que las competencias contra la pandemia las tenían que asumir las comunidades. El jefe de la Ayuso, el «máster» Pablo Casado ha dicho que con una pandemia es el Gobierno central el que tiene que asumir el mando único, éste es el mismo que decía que el estado de alarma era una dictadura.

Entienden ahora, amables lectores, los adjetivos con los que he calificado a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Si se les ocurren otros no duden en hacérmelos saber.

Y para terminar la gestión del señor Pedro Sánchez y cía., y la del señor Gabilondo también está siendo de traca, pero de eso hablaré en mi próximo artículo.