Una vez más hemos asistido al lamentable espectáculo de la incapacidad de las izquierdas para unirse en un frente único. Bajo mi punto de vista hay dos motivos principales para que tal unión no se haya llevado a efecto. La primera el interés partidista de algunos, la segunda el gigantesco ego que tienen otros.
Comencemos por Gabriel Rufián, el que se supuso sería el nuevo adalid de la izquierda. De hecho, él mismo fue el iniciador de la campaña sobre la unidad de las izquierdas. Y hubo gente que le creyó. Seamos serios a este hijo y nieto de jienenses y granadinos, no le ha importado tal unidad. Al señor Rufián le importa su partido, de ahí que haya llegado a un acuerdo con Podemos para que este no se presente en Cataluña. Evidentemente el ganador de este acuerdo es el señor Rufián y por ende ERC. Podemos ha cedido porque es sabedor de que no iba a sacar ningún parlamentario y pensando que el apoyo de Rufián en el resto de lugares en que se presenta, sobre todo en Madrid, le será beneficioso. Es decir por ambos lados un interés partidista manifiesto.
Ante lo expuesto quiero hacer una referencia al señor Rufián, en primer lugar es el clásico ejemplo de que una persona que no es –aunque haya nacido allí- de un determinado lugar, intenta ser el que más de los foráneos en la defensa de determinadas posturas para hacer resaltar que él también es de allí. En Cataluña a este tipo de gente se les suele llamar charnegos. Por otro lado estoy harto de repetir que ser de izquierdas y ser nacionalista es incompatible. Quiero recordar al lector que el comunismo, el socialismo y el anarquismo vienen de una organización creada en 1864 y conocida como la I Internacional.
Ya he expuesto la primera de las premisas, pasemos a la segunda. Si algo caracteriza a Podemos es el tremendo ego de sus líderes, comenzando por el señor Pablo Iglesias, que no se confundan sigue siendo el que manda en el cotarro, y siguiendo por su compañera Irene Montero. Tienen tal ego que no les vale otra cosa que ser ellos los protagonistas, y si no lo son rompen a baraja, como ya va siendo normal en los últimos tiempos. Para estos individuos el que la mayoría de la fuerzas de izquierda hayan decidido unirse no vale, porque solamente ellos tienen la razón.
Podemos, que está en período de extinción, es como un ejército que se retira cuando va perdiendo una guerra y practica la estrategia de tierra quemada, ellos han decidido que o ellos o nadie, recordando a los antiguos monarcas de las monarquías absolutistas. Podrán poner todas las excusas que quieran, todas mentira, como la de las primarias; ¿hizo Podemos unas primarias para votar el acuerdo con ERC?
No sé como acabarán las próximas elecciones, pero si la izquierda se lleva un batacazo, yo acuso a ERC y Podemos, y por personalizar a Gabriel Rufián y a Irene Montero. Por eso les despido a ambos con una frase que inmortalizó el gran Fernando Fernán Gómez: ¡ A la mierda!
