La Piscina

Al enterarme que Madrid va a construir una macro piscina al lado del metropolitano donde cabe más agua que en el océano atlántico, y que en Mallorca cada casa que se construye, sea comunitaria o individual, lleva consigo una piscina, me salió esto:

Hay una especie que no construye sus viviendas para que quien las habite viva mejor. Hay una especie que todo lo que edifica es para hacer negocio y obtener un beneficio económico. Esta especie es la humana, compuesta por hombres y mujeres de diferentes razas.

Estos simios desarrollados desde que decidieron, después de grandes evoluciones y desarrollo, convivir en sociedad, para protegerse de agentes externos y tener mejor calidad y esperanza de vida, no han dejado de destruir todo lo que le rodea y se pone a su paso.

Países como España, que deberían tener prohibido construir piscinas, debido al cambio climático, y, sobre todo, a que es un territorio donde la sequía ha sido históricamente protagonista, tiene más recintos acuáticos  que estrellas hay en el cielo cuando la contaminación nos deja verlas.

¿Desde cuándo la clase trabajadora ha tenido casa con piscina? Gran pregunta con fácil respuesta. Los pobres nunca hemos tenido piscina. Los hijos de los obreros, que nunca pudieron matar, y los nietos de los que perdieron la guerra civil, con suerte han ido al río, charcos o pozas de su pueblo (el que tuviera pueblo donde ir), o a la piscina municipal  de su barrio, eso sí, una vez, de vez en cuando.

Ahora todo el mundo es «rico». Todos ganamos un buen sueldo, viajamos al extranjero, vivimos en pisos de alta gama, y tenemos, en definitiva, una calidad de vida casi como los que nos explotan y se quedan con nuestra plusvalía de trabajo.

Siendo la octava economía del mundo tenemos una de las inflaciones más altas de Europa, alcanzando la cuarta posición detrás de países como Bulgaria.

¿Qué es la inflación? Otra buena pregunta con una simple respuesta, que todo sube de precio menos nuestros sueldos. Todo vale más que lo que te dan a ti por tu fuerza de trabajo.

Desde el inicio del siglo XXI esto lleva sucediendo de una manera más acelerada, gobierne quien gobierne. El hecho de que nuestro poder adquisitivo vaya cuesta abajo y sin frenos, año tras año, ¿Debería preocuparnos? Yo creo que sí. Más que nada porque vivimos en una «democracia» subyugada a un capitalismo salvaje, en donde el que tiene dinero vive o malvive, y el que no lo tiene, pues se muere.

De momento las doscientas corporaciones que mandan en el mundo van ganando la guerra de clases. Han anulado, gracias a su propaganda, a los sistemas solidarios (seguridad social, asociaciones vecinales y sindicales), y han conseguido que la gente deje la gestión de su dinero en manos de quien menos le conviene.

Arte, educación, y ciencia, son disciplinas que hacen que las democracias sean fuertes. Esto, a la vez, les hacen enemigas prioritarias del capital porque van en contra del consumo y el mercado.. ¿Por qué todo el mundo va a vivir bien si puedo, yo, y sólo yo vivir mejor? Pregunta que los ciudadanos de a pie no le dan la vuelta y la  plantean de otra manera, ¿por qué sólo unos pocos viven bien cuando todos podríamos vivir mejor?

Somos la única especie que se considera superior al resto. Por lo que sea nos creemos

algo. Todas nuestras frases, vengan de la persona que venga, dando igual su ideología, o la mayoría de ellas, comienzan por, «soy», «hago», o «tengo».. Lo que indica que estamos en una pelea constante con los que nos rodean y, lo que es peor, contra nosotros mismos.

Los amos del mundo lo están haciendo mejor, y copiando a los Clásicos utilizan el «divide y vencerás». No hay nada que reprocharles. Ellos están haciendo sus deberes, nosotros no.

La palabra «mínimos» en estos tiempos tan inhumanos que corren significa “máximos». Los ciudadanos de los países, en donde a las clases populares, no nos han atado una soga al cuello deberíamos aparcar el «yo» e ir al «nosotros»

En un sistema que te deja tan poco margen para la lucha y la unión vecinal y laboral, habría que utilizar el voto de manera matemática, e incluso filosófica, y dárselo a los que en vez de quitártelo todo, te van a quitar «casi» todo. ¿Pasará en un futuro? ¡No!

Una inmensa mayoría » absoluta» disfrutará de una piscina comunitaria, sin agua, llena de malas hierbas, creyéndose importante. Mirarán a su izquierda y verán tipos, como yo, que ni siquiera podrán ir a las antiguas piscinas públicas porque las habrán cerrado, los cual les hará inmensamente dichosos. También mirarán a su derecha, y a su extremo, y envidiarán las piscinas privadas situadas en los áticos de las urbanizaciones de lujo, y querrán ser como los que allí viven disfrutando del agua de alta calidad.

Nos habrán convencido que lo importante no es que haya agua para todos, que lo importante es que tú tengas tu agua, aunque no la puedas pagar, porque te hará sentir que perteneces al club de la alta sociedad, en el cual jamás te aceptarán como socio. Puro ego, pura ignorancia..

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