González ¡Por qué no te callas!

Parece que al expresidente del Gobierno Felipe González le cuesta no estar en el foco mediático. Por este motivo, de tanto en cuanto, no deja de soltar “perlas” cada vez más deleznables y más de derechas. La última en una entrevista radiofónica en Onda Cero.

El señor González, que perdonen los señores de verdad, clama al cielo por la reunión de Yolanda Díaz con Puigdemont; dice que esta vez le ha costado más votar al PSOE, y que la amnistía no cabe en la Constitución.

Voy a recordarles a los amables lectores cómo llegó Felipe González a la secretaría general del PSOE. Durante el franquismo los socialistas no existieron, más allá de los exiliados tras el final de la Guerra Civil. El peso de la oposición a Franco lo llevaron los comunistas, a los socialistas ni estaban ni se les esperaba; esto no es algo que haya leído o me hayan contado, lo sé porque yo era uno de esos comunistas que nos jugábamos el pellejo intentado acabar con el franquismo.

Cuando ya se intuía la muerte del dictador, los socialdemócratas europeos y EE.UU no podían permitir que tras el éxito de los comunistas portugueses, bajo el liderazgo de Álvaro Cunhal, y los italianos dirigidos por Enrico Berlinguer, en España el PCE alcanzara importantes cuotas de poder.

Para conseguir el objetivo los socialdemócratas alemanes liderados por Willy Brandt promocionaron el Congreso de Suresnes, celebrado del 11 al 13 de octubre de 1974. Este Congreso supuso la eliminación política del hasta entonces secretario general Rodolfo Llopis, que defendía la independencia del PSOE respecto a otros partidos socialistas, referencia clara al SDP alemán, y que mantenía que el PSOE debería seguir manteniendo un claro mensaje revolucionario que apostaba por la ruptura en lugar de aceptar posturas reformistas.

Llopis fue sustituido por Felipe González, un personaje prácticamente desconocido incluso para los propios socialistas, como recordaba Dinter Kaniecki, representante de la Fundación Frederick Ebert. Hablemos de esta fundación: estaba fuertemente ligada a la CIA, de tal forma que incluso esta relación provocó una discusión en el Bundestag alemán. Pues bien, esta fundación financiaba al PSOE de Felipe González a través de la empresa Instituto de Técnicas Electorales S.A, presidida por Alfonso Guerra –otro que tal baila-.

Estas ayudas había que pagarlas, por ejemplo pasando del OTAN NO, al OTAN DE ENTRADA NO, para terminar con OTAN SI, rematado por un pucherazo en el referéndum que decidía si se entraba en la OTAN o no.

A estas ayudas internacionales se unía la complacencia de las autoridades franquistas que permitían campar a sus anchas a González y otros dirigentes socialistas. Según declaraciones del capitán del SECED (Servicio Central de Documentación, perteneciente a los servicios secretos) Manuel Fernández Morán, González y sus colegas llegaron a Suresnes ayudados por el Servicio Central de Presidencia del Gobierno, lo que es lo mismo, los servicios de inteligencia. El comisario Manuel Ballesteros, en declaraciones efectuadas a la periodista Pilar Urbano le confesó  el trato de favor que recibían González y sus acólitos: A los socialistas no se les detenía. Estando yo en la Brigada Social esa era la indicación de los mandos. Más aún, a veces ayudaba a pasar la valija con la propaganda y los documentos de partido. Como recompensa a sus fieles servicios, cuando González llegó al poder nombró a Ballesteros fue nombrado jefe del MULC (Mando Unitario de la Lucha Antiterrorista).

En la entrevista González también afirmo que conceder una amnistía lo prohibía la Constitución. Debe ser que el señor González tiene una Constitución distinta a la mía; porque me la he leído de cabo a rabo y no existe ningún artículo que prohíba que el Gobierno ejerza esta prerrogativa. Debe ser que para el sr. González no se puede conceder una amnistía por celebrar un referéndum de independencia; pero si puede haber para eximir de responsabilidades a asesinos, torturados, violadores, como hizo la de 1977 con su bendición.

Por todo lo anterior: ¡Cállese sr. González, cállese y váyase a donde amargan los pepinos!

José Luis Garrot Garrot
José Luis Garrot Garrothttps://asambleadigital.es
Historiador y arabista. Profesor de la UCM

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