El fascismo ha entrado por Andalucía

El resultado de las elecciones andaluzas han materializado algo que hacía tiempo se veía venir: la entrada de un partido neofascista en las instituciones. Esto no ha sido casualidad, sino el producto del cúmulo de errores que han ido cometiendo todos los partidos políticos sin excepción

Son diversas las causas que han provocado esta triste y peligrosa realidad. Con respecto a Andalucía en concreto, tres han sido los motivos más inmediatos. El primero, la campaña nefasta llevada a cabo por Susana Díaz, que prácticamente le ha hecho la campaña a Vox, dándole cada día pábulo.

Su discurso jamás ha sido para comunicar a los andaluces qué medidas iba a tomar para mejorar la situación de una comunidad que tiene los índices más altos de paro de España. Demagogia y más demagogia, algo de lo que los ciudadanos empiezan a estar hartos; mucha palabrería y poca sustancia.

Si intentamos buscar algo positivo de las elecciones andaluzas, solo se ocurre una cosa: que los españoles decentes y demócratas hayan tomado buena cuenta y en las próximas elecciones, sean del tipo que sean, no se queden en sus casas y  acudan a las urnas a parar este alarmante ascenso del fascismo españo

Estos discursos demagógicos han llevado a la segunda de las causas: la tremenda
abstención. Una abstención que está más que demostrado perjudica siempre a la
izquierda. En esta causa también tienen buena parte de culpa todos aquellos, con ideas progresistas, que suelen tender a dar por supuestas victorias sin bajarse del autobús, como decía Helenio Herrera.

A esto se le añade que los partidos de  izquierda parece que no han aprendido, a pesar de llevar cuarenta años de  democracia, que el enemigo está en la derecha, no en las propias filas de la  izquierda; y que antes de empezar a darse entre ellos –entre partidos y en el seno de las propias formaciones políticas- “cera”, deben dársela al enemigo, y este es la derecha.

El tercer motivo ha sido el discurso racista, xenófobo y ultranacionaista que han dado el PP y C’s. Con la intención de recabar votos de donde sea y como sea, han dado alas a la parte más extrema de la derecha. Ellos han alimentado a la bestia, y la bestia se ha despertado. Quizás los resultados de las elecciones andaluzas permitan que el PP gobierne en Andalucía, ¿pero a qué precio?

Si intentamos buscar algo positivo de las elecciones andaluzas, solo se ocurre una cosa: que los españoles decentes y demócratas hayan tomado buena cuenta y en las próximas elecciones, sean del tipo que sean, no se queden en sus casas y  acudan a las urnas a parar este alarmante ascenso del fascismo español.

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