Los intereses de la educación privada-concertada, determinante en la «Comisión de Reconstrucción Social»

Educación Pública frente a Concertada

El pasado 22 de Julio se celebró en el Congreso la Votación del Dictamen de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica tras la pandemia, las votaciones de tres de las cuatro áreas que se realizaron resultaron, con mayor o menor holgura, aprobadas, excepto la votación sobre Políticas Sociales y Sistema de Cuidados.

¿Por qué ésta en concreto resultó la de la discordia?, pues creo que quien mejor lo explicó fue Edmundo Bal Francés de Ciudadanos, con su alegato en favor de la educación concertada. Sí, parece que la derecha de este país considera que la educación privada concertada está siendo especialmente maltratada por el nuevo gobierno, a pesar de que las competencias en educación son de las Comunidades autónomas y no del gobierno central. Pero claro, quieren su buen pellizco de las ayudas post COVID (como tantas otras empresas privadas).

Muchas Comunidades autónomas tomaron una senda de abandono de la educación pública, debilitándola (lo cuál beneficia a la privada concertada de manera directa), a la vez que han mantenido un incremento en las partidas de dinero público destinadas a conciertos educativos, incremento que no se ha visto afectado ni tan siquiera en lo peor de la crisis del 2008.

Fuente: Ministerio de Educación y Formación Profesional

Algunas de las más afamadas tramas de corrupción del PP están relacionadas con “mordidas” en la adjudicación de terrenos para construir estos centros privados, así que siendo mal pensado, como soy, no puedo evitar pensar que en la proliferación de este tipo de educación pretenden seguir sacando tajada los mismos: las empresas privadas que acceden a los conciertos y la vieja y rancia política del ladrillazo.

Durante muchos años los gobiernos con capacidad de mejorar y potenciar la educación pública, la estancaban y le hacían la campaña propagandística a la privada concertada (de donde “casualmente” salían estas “mordidas”), ¿acaso no es «lógico» pensar que es muy necesario, para que el mercado de la educación siga prosperando, que la educación pública no prospere en todo su potencial?¿Limitar su oferta?

Estoy haciendo mucho énfasis en el binomio PRIVADA CONCERTADA, algo que no es casual, puesto que vengo observando que, además de los terraplanistas y negacionistas del cambio climático, están brotando voces que vierten la magufada de que la educación concertada es educación pública, que son lo mismo y que diferenciarlas es poner “etiquetas falaces”, como así declara el citado Edmundo Bal Francés en su comparecencia. Bueno, pues la afirmación del señor Edmundo es una absoluta y descarada MENTIRA, pero no lo digo yo, lo dice tanto la RAE, como lo reglamenta negro sobre blanco la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, en su Artículo 116. Aún así os animo a hacer la prueba con el centro educativo concertado más cercano: comprobad el CIF y ya me diréis si pertenece a una empresa pública o alguna de los distintos tipos de privadas que existen.

No sé cuantas de estas empresas deberían poder solicitar su parte de las ayudas públicas(*), si han tenido problemas por culpa de este minúsculo virus que ha tumbado a un titán tan «poderoso» como es la economía mundial, pero lo que no termino de entender es que algunos representantes de lo público les estén brindando lealtad absoluta y no estén trabajando a marchas forzadas para preparar a los centros públicos (que son de todos/as) para la vuelta al cole, que con los ratios pre-COVID habrá que recurrir a la magia para mantener las distancias de seguridad.

Así que, sí, lectores y lectoras, la educación privada concertada es educación privada, y como en toda empresa privada la prioridad número uno es la caja, que los números cuadren, y si se dan los beneficios, pues entonces llegan el resto de prioridades, como la educación de los clientes, digoooo alumnos y alumnas.

(*)NOTA: Se están dando casos de fraude en estos centros privados, luego que se les dé alguna subvención pública a entidades fraudulentas es bastante indecente.