La Radio, un arma de propaganda durante la guerra internacional en España. Parte 2. De 1924 a 1939.

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La radio de 1924 a 1936

Históricamente, como se ha referenciado, en España la radiodifusión comienza como iniciativa empresarial y privada, en 1924. En esto también con más retraso que en otros países de nuestro entorno.

La banda internacional de frecuencia asignada en aquel tiempo a España fue el prefijo EAJ. Poseer un aparato receptor de radio es reflejo de la clase social de la época.

Sin embargo, las clases populares, con gran penuria y analfabetismo, directamente no tenían aparato de radio. La clase media, alguna de piedra galena fácil de construir, pero con auriculares (sin altavoz). Solo la clase alta y pudiente podía tener radio a válvulas con altoparlante.

Cada banda tenía un uso: la onda media era de carácter comercial y la onda corta de ámbito estatal. En 1936, la radio es muy precaria; las emisoras subsisten con algo de publicidad y gracias a las cuotas periódicas de los pocos dueños de aparatos receptores.

Había en la onda media 67 emisoras de muy baja potencia, en los principales centros urbanos; emisoras comerciales de carácter bastante local.

La programación era preferentemente vespertina, cuando los oyentes regresaban a casa. Programas en directo de noticias, música en vivo, publicidad y algo de información cultural y de propaganda.

Solo se graban algunos discursos políticos. Del dictador general Primo de Rivera o de Azaña, Ortega, Alcalá Zamora, Bergamín, Gil Robles, Prieto, García Lorca, Besteiro, Macía, Companys y un sinfín más, todos ellos en frágiles discos de pasta.

En onda corta había una emisora EAQ localizada en Madrid. Desde la BBC o la Italia fascista (Radio Verdad, que luego emitiría desde Italia simulando estar en Salamanca) se transmitían programas en español y catalán para España, principalmente propaganda política, llamadas de socorro y una indeterminada tipología de avisos varios.

Los primeros radioaficionados, que también emitían en la franja de la onda corta, ejercieron un papel capital durante el conflicto militar, como luego veremos; según algunas fuentes algo más de cuatrocientos estaban en actividad al inicio de la guerra.

Y casi todos pusieron al servicio de su causa respectiva, gubernamental o insurgente, sus equipos, su conocimiento personal y su propia voz.

Se explota el papel ideológico de la radio y la propaganda. Porque la palabra puede tener la misma fuerza que un arma: nos queda la palabra del poeta Blas de Otero.

Solo la palabra hablada puede llegar nítidamente al pueblo de manera generalizada, accesible, pública, hoy diríamos democrática.

Y con la Guerra en marcha había mucha urgencia y necesidad de hablarle claro, muy claro y muy alto:

¡Y así se le habló al pueblo español desde ambos bandos…!

La Radio durante el conflicto militar. De 1936 a 1939 

La radiodifusión española, en ese tiempo bélico, está impregnada de la ideología política en la vida cotidiana; la efervescencia y el comportamiento militar de ambos contendientes en este conflicto ideológico que fue la propia guerra. Sociológicamente se democratiza, reitero.

Veamos la ocupación del espectro radiofónico durante el conflicto:

Zona republicana o gubernamental

La fragmentación política de la II República española se repite en la gestión de las 51 estaciones emisoras en poder de las distintas facciones, bajo el control de sindicatos, partidos políticos y hasta el 5º Regimiento de milicianos. Continúan con el prefijo EA. Por ejemplo, en 1937 las luchas internas en Barcelona se reflejan en las emisoras de radio del POUM y del Partido Comunista, respectivamente.

Destacaron alegatos como la Pasionaria del ¡Madrid será la tumba del fascismo! y su encendida alocución en la despedida de las Brigadas Internacionales. Y el presidente del gobierno Juan Negrín:

¡SALUD CAMARADAS!

La República mantuvo, con las principales ciudades en las que el golpe militar fue desarmado, una mayor infraestructura propagandística en prensa, cine, carteles y, por supuesto, las referenciadas emisoras de radio.

Un ejemplo fue La Alianza de Intelectuales Antifascistas de los leales, dando contenido a las emisiones del Altavoz del frente y la satírica publicación El mono azul.

Así, la primera Junta de Defensa de Madrid solo controla Unión Radio Madrid y las emisoras de la cadena nacional de Unión Radio (hoy SER), Radio España y Trans-radio, llamando a la unidad gubernamental en defensa de la República. La consigna es la tranquilidad, ¡no pasa nada!

Al final el Gobierno de Negrín incautará todas las Emisoras de radio.

Los Gubernamentales emiten cada media hora comunicados de propaganda de “normalidad”. También habrá censura sobre actos de interés estratégico: movimientos de tropas, reuniones, entierros, asambleas, etc.

Un gran elemento diferenciador respecto a los rebledes fue la radio enfocada a la educación de población y soldados. En un intento de alfabetizar a civiles y soldados, se crea un Servicio de difusión de la cultura por medios mecánicos, auxiliándose con fotografías, películas y programas radiofónicos.

Camiones blindados con altavoces emitían ¡Ay Carmela!, resonando por todos los frentes y batallas, desde Andalucía, Madrid, Jarama, Guadalajara, la campaña del norte, Brunete, de Belchite a Teruel, Levante, hasta la batalla del Ebro. Con ellos poetas soldados como Miguel Hernández, Alberti, León Felipe, Machado, Blas de Otero y tantos y tantos otros…

Zona rebelde o nacional

El bando militar insurgente mantiene un férreo control centralizado sobre el contenido de las emisiones de las 16. Franco crea en 1937 Radio Nacional de Salamanca, que aún existe como RNE. Radio Sevilla mantiene su prefijo EAJ-15. Y al margen de la normalización internacional, la cadena de radio de los requetés usa el prefijo RR, o la emisora FET22, de la Falange. Poderoso instrumento de propaganda y pánico colectivo. Inician las requisas de aparatos de radio al ocupar las poblaciones.

Primero EAJ-50 Radio Las Palmas, y las emisoras de Tetuán, Tenerife y Ceuta promulgando el Estado de Guerra. Luego Sevilla, Pamplona, Valladolid y Burgos.

El Golpe militar de los generales, para los leales, o el Alzamiento nacional, la Cruzada de liberación, para los alzados, son conceptos como armas arrojadizas:

¡Viva Franco! ¡Arriba España! ¡Primer Año Triunfal!

¡Franco! ¡Franco!

A veces, a falta de noticias o por pura desinformación, directamente se inventan, como el Radio Club Portugués de Lisboa transmitiendo en noviembre de 1936 la imaginaria entrada del general Franco en Madrid, a lomos de un caballo blanco.

Y al final, Radio Nacional gana por kilovatios y ayuda alemana. La lucha propagandística ocupa de manera preponderante la amplia onda media española. Para ello emitía no solo la lista de soldados propios caídos, si no los nombres de los prisioneros republicanos.

Mensajes radiofónicos de prueba y ensayo, de los países que luego fueron beligerantes durante la siguiente Guerra mundial. El gran sueño napoleónico de llevar el mensaje más allá del frente. Noticiarios documentales del cine sonoro, complementario a la radio. Ayuda italiana y alemana también con abundante material cinematográfico de propaganda fascista.

Con la caída de Cataluña, al final de la Guerra, desaparece la radio en catalán EAJ-1, Radio Asociación de Cataluña, la pionera en 1924. Y ya la Falange controla los espacios que emiten las ondas radiofónicas en toda España.

Es significativo que para paliar la falta de medios de los franquistas, Alemania facilitó equipos transmisores de radio de mediana potencia en kilovatios, para uso militar: estos tenían alcance regional de día y alcance nacional durante la noche.

La propia campaña bélica envolvente de los ejércitos fascistas, y la especial orografía facilitaron de manera favorable la propagación radioeléctrica durante la Guerra: Canción de Falange el Cara al sol, Legionario novio de la muerte, Oriamendi, Himnos nacionales de los Fascistas Alemanes, Italianos y Portugueses.

Por último los ya citados radioaficionados, muy numerosos los adheridos al bando franquista. Retrasmitiendo los “partes” en onda corta, dentro y fuera de España. Y cumpliendo misiones de propaganda, información y de contrainformación.

Así, de 412 licencias de radio aficionados existentes en 1935, solo 64 indicativos fueron reutilizados en mayo de 1949, es decir, sobreviven a la guerra y posguerra.

Y lo mismo sucedió en Europa con las bandas de radio de aficionados que ya nunca verían el crecimiento anterior a 1939, pues casi todos los beligerantes e incluso neutrales cancelaron las licencias desde el comienzo de la II Guerra Mundial.

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