El otro virus de Madrid: Díaz Ayuso

En Madrid tenemos que convivir con dos virus, a cada cual más maligno, el Covid-19 y la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso. Una presidenta a la que a su escaso cociente intelectual, se le une su ideología reaccionaria, y ser una mentirosa compulsiva.

Un personaje que desde que llegó a la presidencia de la Comunidad de Madrid, no ha parado de tener actuaciones vergonzosas y algunas que debería ser investigadas con ahínco por la Fiscalía –por ejemplo el tema de las ayudas que recibió la empresa de su padre-. Pero desde que estalló la crisis del coronavirus Díaz Ayuso ha sacado lo peor de sí misma, la verdad es que bueno no puede sacar nada.

Con el tema de los dos apartamentos de que disfruta ha mentido una y otra vez. Por poner un ejemplo; manifestó que no iba a ser menos que el president Torra al que, según ella, la Generalitat había habilitado una vivienda. Al ya conocido analfabetismo de Díaz Ayuso, se une también el histórico. La Casa dels Canonges ha venido siendo usada desde la presidencia de Francés Maciá, allá por 1931. Con la salvedad de que solamente en raras ocasiones se ha utilizado para dormir en ella. Sí lo hizo el president Torra, pero solamente hasta que duró la cuarentena que tuvo que pasar por haber sufrido el coronavirus. Que yo sepa Díaz Ayuso continúa viviendo en los dos apartamentos de lujo puestos a su disposición por Kike Sarasola –de este también hay para escribir un libro-.

Continúa con las mentiras al decir que se trasladó a los apartamentos para pasar la cuarentena por haber sido infectada por el coronavirus. Pues según su casero, Kike Sarasola, la reserva se hizo antes de que la presidenta sufriera la enfermedad. Para salir del trance Díaz Ayuso no duda en volver a mentir, al decir que se trasladó a su nuevo alojamiento porque en el hotel donde estaba no le prestaban servicios; resulta que en el Be Mate Plaza de España ni ha habido ni hay servicios ya que se trata de un apartahotel.

Otra «perla» de la presidenta es que tiene que trabajar en un espacio digno, igual es que su casa es indigna –seguramente porque se parece a su dueña-. Hay cientos de miles de españoles trabajando desde sus casas y a ninguno le ha parecido indigno, quizás porque de dignidad sepan más que Díaz Ayuso.

El caso es que cuando sus jefes la intentan ayudar respecto al tema de los apartamentos también «se cubren de gloria». Su jefe Pablo Casado defendía el traslado de su colega porque lo hacía para no contagiar a su madre. Resulta que la Díaz Ayuso dejó de vivir con su madre con 24 años ahora tiene 42. Debe ser que temía contagiarla en diferido, que es muy del PP.

Pero hay más sobre el tema de los apartamentos. En la página de la Comunidad de Madrid apareció un contrato con Room Mate por el cual se abonaba a esta la cantidad de 565.749,58 €, este contrato desapareció como por ensalmo y apareció otro de 240.443,57 € que tenía como beneficiara a la Coordinadora del Tercer Sector. Tanto Room Mate, como Tercer Sector niegan que vayan a recibir esas cantidades. Pero resulta que si sumamos ambas cantidades nos da la cifra de 806.193,15 € que es la cantidad aprobada por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid para el pago a Room Mate por dos hoteles que convertiría en centros de atención de mayores. ¿Casualidad? Yo no creo en ella, ¿usted se las cree, amable lector?[1]

Pero sigamos con virus-Ayuso. La presidenta de la Comunidad se ufanó de haber regalado mascarillas FFP2 a los madrileños. Resulta que estas mascarillas no han sido homologadas por ninguna entidad europea autorizada a tal efecto. El sello que llevan de tal homologación es por tanto una falsificación. ¿Quién falsificó el sello, la empresa china que fabricó las mascarillas, la Comunidad de Madrid? Ítem más, la empresa fabricante al descubrirse el engaño ha hecho desaparecer su página web. Pues resulta que la única explicación que da Díaz Ayuso es que solo les preocupa meterse con «el envasado, con las bolsitas».

Sigamos con la presidenta. Ante las manifestaciones de los fascistas –vamos a llamarles por su nombre, sin eufemismos- del barrio de Salamanca, la virus-Ayuso no se ha cortado a la hora de animarlos a que continúen con sus protestas, amenazando con «lo de Núñez de Balboa va a ser una broma». Aludiendo además, que ya es tener poca vergüenza, que eso es libertad de expresión, aunque se pase por el forro la ley de confinamiento, y también la ley que obliga a pedir permiso para poder organizar una manifestación.

Para ir terminando con este implacable virus que padecemos las madrileñas y los madrileños, Díaz Ayuso sigue erre que erre con que a Madrid se le suba al nivel 1 de confinamiento diciendo que está preparada para ello. Que Madrid no está preparada lo sabemos casi todos los madrileños –yo he hablado con sanitarios de hospitales y prácticamente todos me han comunicado que ni de lejos estamos preparados para ese avance- y que provocó la dimisión de la anterior Directora General de Salud Pública, Yolanda Fuentes. Esta dimisión fue aprovechada por el Gobierno de la Comunidad para hacer cambios en los órganos de gobierno sanitarios, entre ellos nombrando a Antonio Zapatero Gaviria –antiguo director del hospital creado en el IFEMA- el que organizó lo de los bocadillos de calamares a las puertas del hospital del IFEMA. Hay que pagar los servicios prestados. La presidenta y sus secuaces aducen que tienen asegurado el control en atención primaria y seguimiento de los positivos con la contratación de nuevo personal sanitario. ¿Los contratados son los mismos a los que ha ido despidiendo conforma terminaban los contratos temporales que les firmó cuando estalló la crisis?

Y para terminar, porque no quiero cansar, ni cabrear, en exceso a mis amables lectores, unos pequeños apuntes sobre Kike Sarasola. Hijo de Enrique Sarasola Lerchundi –intimo amigo de Felipe González y uno de los máximos exponentes del «pelotazo»- y Cecilia Marulanda Ramírez, multimillonaria heredera colombiana. Pues bien el señor Sarasola ha tenido algún percance que otro en su devenir empresarial. En 2012 le cerraron la terraza del Room Mate Oscar por no tener licencia para ejercer tal actividad.

En 2015 obtuvo del Gobierno a través del ministro de industria José Manuel Soria –el canario de oro- un crédito blando por importe de 3,5 millones de euros para su empresa Be  Mate. Crédito que se concedió a pesar de que la empresa arrojaba pérdidas y tenía su domicilio fiscal en Holanda, especie de paraíso fiscal en el centro de Europa. La mala situación económica de sus empresas se palió con la inyección de liquidez que le metió Sandra Ortega –hija mayor de Amancio Ortega-, a cambio del 30% del accionariado.

Para terminar con el «ejemplar empresario», en diciembre de 2019 el Área de Delitos Económicos de la Fiscalía Provincial de Madrid pidió cuatros años de prisión para él, su hermano Fernando «Gigi» Sarasola, y su madre. Están acusados de delito contra la Hacienda Pública. Según la Fiscalía, Kike Sarasola habría defraudado 916.000 € del Impuesto de Sucesiones.

¿Tenemos, o no, dos pandemias en Madrid? Por cierto queridos lectores no sé si habrán notado que en ningún momento he utilizado el término señora para dirigirme a Isabel Díaz Ayuso. ¿Por qué será?

[1] Excelente la investigación de eldiario.es