Continuando nuestro repaso a la oposición que llevaron a cabo las instituciones políticas contra el franquismo, toca hablar de los partidos republicanos, el gobierno republicano en el exilio y el sindicato anarquista CNT.
Republicanos
El 23 de septiembre de 1943 un grupo de profesores republicanos, entre los que se encontraban Fernando de los Ríos, José Giral y Pere Bosch Gimpera, firmaron un manifiesto, conocido como la Declaración de la Habana, en el que pedían la unión de todos los antifranquistas exiliados.

Poco después, el 11 de noviembre de 1943 a instancias de Diego Martínez Barrio se reunieron en México. Entre los asistentes estaban Indalecio Prieto (PSOE), Martínez Barrio (UR), Carlos Esplá (IR), Andreu Abelló (ERC), Pere Bosch Gimpera (ACR) y Telesforo Monzón (PNV). En esta reunión se acordó crear la Junta Española de Liberación (JEL) que pretendió aparecer como un gobierno provisional de la República. Se oficializó el 20 de noviembre, nombrado presidente a Martínez Barrio.
Pronto tuvo contestación este organismo, ya que el 14 de diciembre, el PNV, Acción Nacionalista Vasca, la CNT vasca, y el PSOE de Euskadi firmaban un documento contra la JEL porque ésta no había reconocido el derecho a la autodeterminación de Euskadi. La JEL dejó de existir el 31 de agosto de 1945.
Algo que sí hizo la JEL fue reactivar la Unión Democrática Española, promovida por el PCE, y que el 25 de noviembre publicó un durísimo manifiesto contra la JEL a la que acusó de querer dividir a los antifranquistas, y no les faltaba razón. Entre los firmantes estaban seguidores de Negrín, como Ramón Lamoneda; comunistas del PSUC, como Joan Comorera; y algunos republicanos como Luis Fernández Clérigo, Antonio Velco, Juan Perea Capulino y Luis Cordero Bell.
Se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la oposición de los partidos republicanos fue inexistente. Se redujo a participar en fantasmagóricos gobiernos que, como veremos a continuación, exceptuando algunas gestiones diplomáticas, totalmente infructuosas, no hicieron nada realmente positivo.
Gobiernos republicanos en el exilio
Lo primero que hay que conocer es los distintos gobiernos republicanos en el exilio y los partidos que los componían, así como los presidentes del gobierno:
- Juan Negrín (abril 1939 – 21 septiembre de 1945): PSOE, IR, UR, PCE, PSUC, Acción Nacionalista Vasca (ANV).
- José Giral (21 septiembre de 1945 – 16 enero de 1947): UR, IR, PSOE, ERC, CNT, PNV, UGT, Acción Catalana Republicana, PCE, Partido Galleguista.
- Rodolfo Llopis (febrero de 1947 – agosto de 1947): UR, PSOE, PNV, IR, ERC, UGT, PCE, CNT.
- Álvaro de Albornoz (agosto 1947 – 1949) (1949 – 1951)[1]
- Félix Gordon Ordás (enero de 1951 – 1956) (1956 – 1960)

Como presidentes de la República ejercieron Diego Martínez Barrio (28 de febrero de 1939 – 1940); Álvaro de Albornoz (1940 – 17 de agosto de 1945); Diego Martínez Barrio (17 de agosto de 1945 – 1 de enero de 1962).
La poca operatividad de los gobiernos republicanos en el exilio fue en gran parte motivada por las luchas internas. La primera la provocada por Indalecio Prieto que declaraba el gobierno presidido por Negrín como inexistente; no se conformó con eso, sino que se autoadjudicó el control de los recursos financieros de la República.
Hasta la ayuda a los refugiados sufrió con este desgarro provocado por Prieto. Negrín nada más acabar la guerra creó el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE); como contrapartida Prieto creó la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), la excusa que el SERE estaba formado por negrinistas y comunistas. El JARE logró hacerse con el «tesoro del Vita» con lo que logró tener una importante cobertura económica.

La oposición ejercida por el gobierno republicano en el exilio se limitó a ejercer presión sobre los países democráticos y la ONU para evitar el reconocimiento del gobierno de Franco, y solicitar la intervención de las potencias aliadas tras estallar la II Guerra Mundial. El resultado de estas gestiones diplomáticas fue un rotundo fracaso.
Solamente algunos efímeros «triunfos»: en el acto inaugural de la ONU no se invitó a España a formar parte de la organización, pero sí se admitió la presencia como observadores de Indalecio Prieto y Juan Negrín.

En agosto de 1945 las cortes republicanas se reunieron en México, tras esta reunión José Giral formó gobierno. Este gabinete llevó la «cuestión española» a la Asamblea General de la ONU que se celebró el 12 de diciembre de 1946 en Nueva York. El gobierno español logró que la Asamblea condenara al régimen franquista y aconsejara la retirada de embajadores; pero sin hacer mención alguna del gobierno republicano en el exilio. José Ignacio Lizaro, delegado del gobierno vasco en Gran Bretaña consiguió que la República Checa, Polonia y Yugoslavia reconocieran en la primavera de 1946 al gobierno español en el exilio. Estas son las exiguas victorias del gobierno en el exilio.
La Confederación Nacional del Trabajo (CNT)
Aunque prácticamente desarticulada tras la guerra, algunos núcleos anarquistas continuaron en la lucha antifranquista. Hay que reconocerles que fueron los únicos que intentaron que Franco no muriera en la cama.
El 26 de febrero de 1939. cuando aún no había finalizado la guerra civil. la CNT, la FAI y la FIJL (Federación Ibérica de Juventudes Libertarias) constituyeron en Francia el Movimiento Libertario. Este grupo fue denunciado por los anarquistas que aún estaban luchando en la guerra como coto cerrado de catalanes y vascos.
En el interior la primera acción anarquista la llevó a cabo la FIJL liberando mediante la falsificación de documentos a unos presos del campo de concentración de Albatera. Uno de ellos era Esteban Pallarols, que junto a otros compañeros es conducido a Valencia en donde constituye la Junta Nacional del Movimiento Libertario [2].
La CNT sufrió una terrible represión. Hasta julio de 1949 creó 14 comités centrales de los cuales 11 fueron desarticulados por la policía. Tras esta fecha solamente un comité más, que fue detenido por la policía en noviembre de 1952 [3]

Como no podían ser menos los anarquistas también sufrieron de discrepancias internas. En la primavera de 1942 estallan los primeros enfrentamientos entre «colaboracionistas» [4], liderados por Juan García Oliver y Aurelio Fernández; y los «apolíticos» encabezados por Germinal Esgleas y Federica Montseny. De este choque surgieron dos CNT, la de García Oliver con su órgano de expresión CNT, y la de Federica Montseny, que controlaba Solidaridad Obrera.

En el pleno de la CNT celebrado en octubre de 1944 en París se fraguó la ruptura definitiva de la CNT, que ocurriría un año después. La principal culpable de esta ruptura fue la FAI, encabezada por Federica Montseny y Germinal Esgleas. Estos regresaron a la más pura ortodoxia anarquista. Una de las tácticas usadas para controlar la CNT fue llevar a cabo una campaña de desprestigio contra los cenetistas del interior; utilizando la mentira de forma usual.
En 1945 se celebraron dos plenos de la CNT, uno de la gente que continuaba en el interior y otro con los exiliados. La primera optaba por colaborar con otras fuerzas antifranquistas, mientras que la segunda pretendía retornar a los principios puramente anarquistas. La entrada de dos cenetistas en el gobierno en el exilio presidido por Giral dio lugar a una escisión que duró 16 años [5].
Redundando en esta escisión, añadiremos que los enfrentamientos entre las dos facciones llegaron al enfrentamiento físico, como ocurrió en Montauban el 20 de octubre de 1946, en donde se llegaron a escuchar disparos. Cierto es que los dos grupos echaron leña al fuego, pero como hemos comentado anteriormente la palma se la llevó el grupo de los ortodoxos: Esgleas, Montseny, Pedro Herrera o Roque Santamaría. Estas gentes vivían en otro mundo totalmente ajeno a la realidad de lo que ocurría en el mundo y, sobre todo en España. Baste con leer uno de sus acuerdos: «Nuestro movimiento tiene como finalidad la implantación del Comunismo Libertario sin etapas de transición y con tácticas acordes con los principios.»[6] Su método era la acción directa llevando a cabo atentados y actos de sabotaje que harían que «despertara» la población e iniciara un movimiento insurreccional contra Franco. Lo dicho, vivían en otro mundo.
Alguno de los ortodoxos acabó dándose cuenta de la cruda realidad, así lo manifestó el delegado de Levante en el pleno de la FAI celebrado en Madrid en julio de 1947: «Yo no quiero engañarte. No tenemos casi nada. Los reformistas son los que llevan la batuta… cuando lees las circulares de Francia escritas con una euforia manicomial me dan ganas de llorar. Procura hacer, cuando llegues, una información sincera. ¡No hay derecho a engañar a la gente!»[7]
Hay que señalar que las disensiones se producían más entre los exiliados que entre los que estaban en el interior. Así se lo confesó Pedro Barrio a Herrerín[8]: «El enfrentamiento era mucho más en el exilio que aquí. Aquí solamente reorganizar, allí a matarse… en el interior nos relacionábamos sin mirar la tendencia no estaban las cosas para ir preguntando.
La CNT nunca quiso infiltrarse en el sindicato vertical a pesar de que tuvieron una muy buena oportunidad en mayo de 1950. En ese momento Isidro García que acababa de salir de la cárcel fue invitado por el propio Girón, con el que mantenía buena relación. García declinó la invitación.
A pesar de que en los años cincuenta el protagonismo de la CNT era cada vez menor, continuó siendo uno de objetivos preferidos de la Brigada Político Social. En 1952 fue desmantelada toda la dirección de la CNT en el interior; mientras en Barcelona lo eran la mayoría de los miembros de la CNT-MLE, defensores de la lucha armada. Hubo treinta detenidos, once penas de muerte y cinco ejecuciones (febrero de 1952). En estos momentos se puede decir que la CNT desapareció, hasta 1966 no reapareció su principal órgano de expresión Solidaridad Obrera.
Bibliografía mencionada
- HERRERÍN LÓPEZ, Ángel (2005): La CNT durante el franquismo. Clandestinidad y exilio (1939-1975),
HERRERÍN LÓPEZ, Ángel, MORENO SECO, Mónica, VARGAS AZEMOT, Bruno (coord.) (2025): Radiografía del antifranquismo en España y Francia (1939-1977). Partidos, sindicatos y movimientos sociales, Madrid.
[1] En su primera etapa en su gobierno solamente hay miembros de UR, IR y la CNT; en la segunda solamente miembros de partidos republicanos. Esto último se repitió con el gobierno presidido por Félix Gordon.
[2] Pallarols fue detenido en Valencia y fusilado el 18 de julio de 1943. Tras la detención de Pallarols pasó a dirigir el movimiento Manuel López López y poco después Celedonio Pérez Bermejo.
[3] Ver Herrerín, 2025: 70
[4] Partidarios de colaborar con otras fuerzas antifranquistas.
[5] Ver Herrerín, 2005: 40
[6] Cita Herrerín, 2005: 186.
[7] Cita Herrerín, 2005: 207.
[8] Herrerín, 2005: 51.
