Maquiavelismo en la política española

Los hechos acaecidos en España en las últimas semanas han deparado la expulsión del poder del PP, y por ende de su jefe de filas Mariano Rajoy. Y en estos días se ha visto como algunos políticos han debido releer El Príncipe de Nicolás Maquiavelo, obra que muchos consideran el primer tratado de ciencia política

Este tratado escrito en 1523 y publicado por primera vez en 1531 –ya muerto Maquiavelo-, ha vuelto a tomar significado cinco siglos después.

Pedro Sánchez ha dado una lección de maquiavelismo político. Y no es la primera vez, ya utilizó el arte de la política cuando logró vencer en las primeras para acceder a la secretaría general del PSOE, después de que fuera expulsado de la dirección de mismo por buena parte de los “barones” del partido. Su estrategia en aquellos momentos fue perfecta, como lo ha sido la utilizada para llegar a la jefatura del Estado.

Decía Maquiavelo que el “príncipe” debe tener claro si es capaz de valerse por sí mismo o por el contrario debe rodearse de un número de personas suficiente para conseguir mantenerse en el poder. Sánchez logró esto último a sabiendas que debería luchar contra poderosos contrincantes. Y estos apoyos los logró de una forma que ya aconsejaba Maquiavelo, huir de los aduladores de turno y agruparse junto a aquellos en los que el pragmatismo fuera su virtud principal.

Y lo mismo ha hecho para lograr sacar adelante la moción de censura. En esta ocasión el pragmatismo ha sido su bandera. Por este motivo ha logrado el apoyo de ideologías tan dispares como pueden sustentar el PDeCAT y Podemos. Y lo ha conseguido prometiendo y no prometiendo, que, aunque parezca una contradicción no lo es, ya que no ha dicho que sí a ninguna petición concreta de los partidos que le han apoyado, pero tampoco ha dicho que no. El caso es acceder al poder, lo menos importante es como se accede.[1]

Y maquiavélica ha sido la actuación de Rajoy. De él se puede decir que llevó a sus extremos una de las premisas que dictaba Maquiavelo: las actuaciones de un político no deben responder a principios éticos, sino a las leyes del poder; y estas dicen que lo único que debe importar es mantener el mismo, prescindiendo de cualquier cortapisa moral. El problema para Rajoy es que todos los principios sean políticos o de cualquier otra naturaleza, no deben llevarse al límite; y esto también lo decía Maquiavelo, pero estamos en el siglo XXI y no en el XV.

No sabemos cómo acabará esta nueva andadura política. Pero si hay algo que podemos constatar; que la ciencia política, con mayúsculas, ha vuelto el ruedo político español. Y esto, en principio, no es malo.

[1] Por cierto, Maquiavelo jamás escribió la frase que se la atribuye “el fin justifica los medios”

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