Yo sigo en fase 0

Fuente: Murcia Plaza

Ya estamos todos en una fase más avanzada del confinamiento, y ya se está viendo de qué pasta están hechos buena parte de los españoles –especialmente adolescentes, veinteañeros y buena parte de treintañeros-; de estupidez, insolidaridad y egoísmo. Y ante este panorama el que suscribe, que ya es viejito pero al que su intelecto aún no ha abandonado, ha decidido seguir en casa confinado.

Y sigo confinado porque me da vergüenza, asco y porque no decirlo, temor, el ver como se está comportando buena parte de la ciudadanía –por favor no hagan el comentario de que si es una minoría, de que no vamos a pagar inocentes por culpables, etc., porque una minoría puede hacer que haya un rebrote de la pandemia que acabe con la salud mental y física de nuestros sanitarios-.

Daré algunos ejemplos, personales y generales, de porqué tengo estos pensamientos. Anoche mismo al edificio en el que vivo arribaron tres veinteañeros (dos chicas y un chico) para visitar a una amiga. Pues bien iban bien pegaditos y, evidentemente, ninguno llevaba la mascarilla; total para qué si ellos son jóvenes y no les va a pasar nada, que infectan el portal y algún vecino de mayor edad se contagia y fallece, ¡pues un viejo menos, que son muy pesados! En mi paseo matutino con mi perro, un individuo, esta vez de unos treinta años, pasó a mi lado, sin mascarilla, en una acera muy estrecha en la que yo no podía evitar el contacto ya que mi querido Zeus estaba evacuando la comida del día anterior- no contento con eso, a menos de un metro de donde yo me encontraba escupió al suelo.

Pero vamos a seguir. En varios locales de mi barrio, en los que es muy difícil mantener los dos metros de distancia, pero en el que además sus dueños permiten que se entre sin mascarilla –ellos mismos no la lleva nunca puesta- en un ejemplo de falta de responsabilidad tremenda. Han abierto dos bares, en las terrazas las mesas no mantienen la distancia obligada ni de lejos, pero además en uno de ellos la gente puede estar consumiendo dentro del local como si tal cosa.

A nivel general sigo estando harto de cruzarme por la calle con gente sin mascarilla, y que no me salga alguno con que en la calle se puede mantener la distancia, será en Serrano porque en mi barrio hay muy pocas calles, por no decir ninguna en la que la acera tenga más de dos metros. Estoy harto de ver a los «deportistas» correr o ir en bici sin mantener las más mínimas distancias de seguridad, evidentemente sin mascarillas, sin tener en cuenta que cuando se está haciendo ejercicio se emiten muchos más fluidos.

Y que vamos a decir de las terrazas, vergonzoso, y más vergonzoso que los medios de comunicación hagan reportajes viendo que bien están y que felices son, eso sí pasándose por el forro las consignas para uso y disfrute de las mismas. Hace dos días sin ir más lejos, en el programa de Buenafuente –otro que tal baila, que en el plató estaba con cuatro personas más, ninguno con mascarilla y con menos de un metro de distancia entre ellos, buen ejemplo si señor-, un reportero hacia entrevistas a gente, todas sin mascarilla, poniéndose a su lado, y jajá jiji.

Esta inconsciencia general ha provocado que en Totana, Archena Tenerife y Lérida haya habido rebrotes de cierta consideración. Lo de Lérida de traca, 20 descerebrados deciden celebrar un cumpleaños juntitos ¡viva la fiesta! Consecuencia los 20 infectados de coronavirus.

Y lo de la permisividad que está teniendo el Gobierno, dando muestras de una cobardía vomitiva, con las manifestaciones de los fascistas, y con la actuación en ellas de la policía, a la que solo le falta sujetarles la banderita.

Moncloa.com

Pero de la manifestación silenciosa que hicieron ayer los sanitarios frente a los centros hospitalarios reclamando más medios y una sanidad pública, ninguna televisión mandó reporteros a hacerles entrevistas.

Fuente La voz de Galicia

Por si no nos hemos enterado el Gobierno, de este país y de casi todos, han decidido que debido al poco porcentaje de contagiados entre la población (un 5% en España) se pasa a la táctica del «contagio de la manada» (esto no me lo invento yo, me lo ha comunicado una conocida que trabaja en sanidad), por lo que sí no extremamos las medidas nosotros mismos, vamos a caer, como se dice vulgarmente, como moscas.

Y ante todas estas instantáneas del país de pandereta que somos en realidad, y de la inconsciencia característica de los españolitos, que estaban locos porque se abrieran las terrazas, pero que cuando hay que manifestarse por una sanidad pública, por una educación pública, por unos transportes públicos dignos, se quedan en casita porque eso es muy aburrido. Pues por todo eso, y más: yo sigo en fase 0.