Sr. Sánchez los españoles no somos idiotas

La actuación del presidente en funciones en la sesión de control del Parlamento ha sido un ejercicio de prepotencia, cinismo, de soberbia y, en definitiva, de poca vergüenza. Ahora resulta que los españoles somos idiotas y que el hecho de que no haya salido investido es culpa de los ciudadanos que no le han dado los votos suficientes, animando a que en las próximas elecciones se le otorgue más apoyo.

Habría que recordarle lo que escribió en un tuit en agosto de 2016 tras la fallida investidura de Rajoy: La responsabilidad de que el señor Rajoy pierda la investidura es exclusiva del señor Rajoy por ser incapaz de articular una mayoría. Cómo puede tener la poca vergüenza de decir ahora que la culpa es de todos los demás partidos, y de los votantes, y no de él.

El sr. Sánchez y su cohorte –empezando por la vicepresidenta Carmen Calvo, otra que tal baila- no han tenido jamás la intención de llegar a un acuerdo con UP. Desde el primer momento su intención ha sido gobernar en solitario, sin caer en el detalle que con sus escaños en el Congreso esto no era viable.

La prepotencia del sr. Sánchez le hace llegar a la conclusión de que él, y sólo él, es quién puede dirigir los destinos de España, sin contar con nadie ni apoyarse en nadie; y que el resto de los partidos, y la ciudadanía en general, debemos rendirnos en vasallaje como si estuviéramos en la época feudal y no el siglo XXI.

El sr. Sánchez pactó con UP porque era la única posibilidad que tenía de que la moción de censura contra Rajoy prosperara; pero jamás ha pasado por su cabeza prolongar esta alianza una vez alcanzado el objetivo. La falacia que han venido manteniendo los dirigentes del PSOE de que su socio preferido era UP se produce por los gritos que tuvieron que escuchar de la militancia delante de la sede del partido tras las elecciones; ¡Con Rivera no!

Pero en el fondo al sr. Sánchez, y al PSOE en general, le apetece mucho más pactar con quién ya lo hizo anteriormente, ¿lo recuerdan?, efectivamente, con Ciudadanos. Porque con los «naranjitos» no tiene que plantearse cambiar absolutamente nada de la Reforma Laboral del PP, ni tiene que plantar cara a las eléctricas, ni ha de plantearse una ley de control de los alquileres, etc., etc., etc. Es decir, se puede olvidar de cualquier medida que ayude a la gran mayoría de los españoles, es decir, a la clase trabajadora, aunque esto suponga que los grandes empresarios no le inviten a sus fiestas de cumpleaños.

Para terminar le diré sr. Sánchez que prefiero ser considerado un idiota –aunque estoy seguro que mi cociente intelectual está por encima del suyo, y el ético ni le cuento- a darle a usted mi voto. Como diría un castizo: pa chulo yo.