Los pactos para la investidura de Pedro Sánchez

Una vez concluidos los pactos para la elección de alcaldes y estando próximo el final para alcanzar los acuerdos necesarios para formar los gobiernos de distintas autonomías, solamente quedan los que posibiliten la investidura de Pedro Sánchez como jefe de Gobierno

El PSOE tendría en principio el apoyo de los diputados de Unidas Podemos, al que considera su socio preferente. En principio el apoyo de UP parecía que no iba a tener mayor problema en materializarse, pero a día de hoy aún no hay nada, en parte por la imposición de UP a participar en un gobierno de coalición.

Parece ser que el ansia de ocupar poltrona de Pablo Iglesias es irrefrenable; esta «intransigencia» puede llegar a provocar que nos veamos abocados a unas nuevas elecciones. Una nueva convocatoria de elecciones supondría, bajo mi punto de vista, la práctica liquidación de UP, lo que supondría el tercer batacazo seguido y seguramente sino la desaparición de la coalición sí quedaría como una fuerza política residual. Pero esto parece importarle un comino al secretario general de Podemos.

Las exigencias de Pablo Iglesias no tienen ningún sentido porque, entre otras cosas, la unión de los votos del PSOE y UP no alcanza los 176 escaños necesarios para conformar una mayoría absoluta y por tanto la estabilidad para poder gobernar durante los próximos cuatro años. Pero esto parece que algunas mentes preclaras de la formación morada no acaban de entenderlo.

Este empecinamiento le puede proporcionar a Sánchez la coartada para la convocatoria de nuevas elecciones. Elecciones en las que con toda seguridad el PSOE ganaría escaños y UP perdería, y no pocos. Digo que le están sirviendo en bandeja de plata las razones que podría esgrimir Sánchez para este nuevo llamamiento a las urnas: Yo he hecho lo que he podido, pero UP ha impedido con su posición que se pueda configurar una legislatura estable. ¿Cómo explicaría Podemos que no se ha formado un gobierno progresista por su culpa?

En la segunda vuelta a los votos favorables obtenidos en la primera bastaría unir la abstención de los diputados de ERC para lograr sacar adelante la investidura. Y aquí está el segundo escollo

Posiblemente a esta altura del artículo algunos lectores hayan pensado está claro que el autor es del PSOE; pues no, no soy ni militante, ni simpatizante, ni votante de los socialistas; pero la política hace que a veces, muchas veces, tengas que aparcar tus intereses para poder alcanzar lo que viene en llamarse el mal menor.

Por otro lado, y suponiendo que al final UP apoyara la candidatura de Sánchez, que se sumaría a los apoyos de Compromis, Partido Regionalista de Cantabria, que parecen más claros, y contando con los seis diputados del PNV –que no sumarían sus votos si UP entra en el Gobierno-, se llegaría a los 173 diputados, por tanto faltarían tres escaños para lograr la investidura en primera vuelta.

En la segunda vuelta a los votos favorables obtenidos en la primera bastaría unir la abstención de los diputados de ERC para lograr sacar adelante la investidura. Y aquí está el segundo escollo. Y aquí el dilema que antes he presentado para UP lo traslado a la formación catalana. ¿Qué prefieren los catalanes un gobierno socialista, o correr el riesgo de una nueva convocatoria electoral? ¿Preferirían acaso un gobierno del «trifa chito».

Algo que tendríamos que tener en cuenta los españoles, y los políticos los primeros, es que en el juego político hay que buscar, cuando no se puede obtener el poder para uno mismo, el mal menor; y este mal menor pasa hoy por garantizar la investidura de Pedro Sánchez. Lo contrario son afanes de protagonismo, superegos, y en definitiva, estupidez.