Las “democracias” contra Venezuela. Un mal chiste

"Venezuela y la maldición del petróleo" de Ismael Millán

Vaya por delante que el presidente Maduro no es un personaje que me caiga bien precisamente, ni en lo personal ni en lo político. Pero tras el nuevo ejercicio de hipocresía que están llevando a cabo determinados países que se consideran adalides de la democracia, y por la entrevista que le realizó el domingo pasado Jordi Évole, empieza a no caerme tan mal

Empecemos por España y esos liberalfascistas que tenemos en nuestra vieja piel de toro: como habrán imaginado mis agudos lectores me refiero a los miembros del PP y de Ciudadanos –a los de Vox ni me molesto en citarlos-. Resulta que estos maestros de la mentira, el cinismo y la hipocresía están vociferando como locos pitopáusicos o locas menopáusicas – que lo mismo me da, que me da lo mismo- que hay que reconocer como presidente de Venezuela a Juan Guaidó, un individuo que se ha autoproclamado presidente de este país. Para estos voceros de baba floja lo que ha perpetrado el tal Guaidó en Venezuela no es un golpe de Estado, pero sí lo es lo que hicieron los políticos catalanes defensores del procés. ¿Cabe mayor cinismo?

Al grupo de voceros y “macarras” amenazantes se ha unido nuestro distinguido presidente Pedro Sánchez, sin duda para no aparecer tan rojo y ganar unos cuantos votos para las próximas elecciones y, cómo no, para que los muy demócratas y muy asquerositos presidentes de los países de la Unión Europea vean que es un chico muy majo, muy demócrata, muy centrado – o sea de centro- y nada revolucionario, que lo de revolucionario está muy mal visto en esta Europa cada vez más conservadora, más capitalista y más falta de humanidad.

Cuando comenzó a venderse lo de la globalización, debió ser que entendimos mal el mensaje. No se trataba solamente de abrir el mundo al intercambio comercial, tecnológico, informativo, etc., sino que iba incluido en el pack la injerencia en los asuntos internos de cualquier país que se aviniera a los intereses del dueño del mundo, léase USA, y de sus aliados, o mejor podríamos decir siervos, del mundo conocido como occidental.

Pero ojo, solamente interferir contra países gobernados por “rojos de mierda”, porque a las dictaduras de corte medieval y con una represión total y absoluta de cualquier tipo de libertad (Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, etc.), como son aliados y nos dejan el petróleo a buen precio – que es de lo que realmente va esto-, pues nada que sigan ciscándose en los derechos humanos.

Pues a mí, queridos lectores, un individuo al que dos de los primeros en reconocerle en esa autoproclamación hayan sido dos fascistas como Donald Trump o Jair Bolsonaro, solamente me da asco. Será porque soy viejo, soy comunista o, quizás, porque aún me queda un mínimo de vergüenza y de dignidad.

¡VENEZUELA HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!