Las Brigadas Internacionales. Parte 6. Las Batallas de Lopera y Corbalán

Brigadistas en los campos de olivos
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La Batalla de Lopera

Tras la Batalla de Madrid, y la estabilización del frente con la ayuda de la XI y XII BI, se terminan de formar en Albacete las XIII y XIV BI durante diciembre de 1936.

Empezó a notarse la mejor equipación militar de los nuevos voluntarios, aunque las urgentes necesidades les impedía una formación adecuada.

Pronto la XIV Brigada Internacional (al mando del general “Walter”) con tres batallones de mayoría francófona y anglófona es enviada al frente de Andalucía oriental, llegando a Andújar en tren  desde Albacete el 24 de diciembre. Una nueva ofensiva de los sublevados liderada por Queipo de LLano, que luego llamaron la “campaña de la aceituna”, intentaba romper las posiciones republicanas que defendían el centro y este de la península en las provincias de Córdoba y Jaén. Además liberaría el bastión rebelde del Santuario de la Virgen de la Cabeza y se intentaba tener acceso a los interminables campos de olivos y la abundante cosecha de aceituna que se esperaba ese año.

El recién organizado Ejército del Sur republicano se lanza también a un rápido contraataque que intentara sorprender al enemigo, centrándose los combates en Lopera entre el 27 y 29 de diciembre. Sin embargo, el mismo 24 de diciembre  ya tiene un primer batallón de brigadistas, El Sans Nom (por la variedad de nacionalidades), contacto con la guerra al ser casi aniquilado en la localidad de Villa del río. La falta de apoyo aéreo y artillero, así como una desastrosa dirección militar, les condenó en el intento de la toma del monte del Telégrafo. De los 600 hombres que lo intentaron solo sobrevivieron 160.

Lopera cayó en manos de los sublevados el día 24, donde tomaron las cotas más altas de la ciudad. Fuertemente armados con ametralladoras y artillería ligera, y con fácil defensa, los intentos de tomar la localidad fueron una auténtica carnicería. En la cota 320, tomada audazmente por el comandante Nathan de la compañía irlandesa, murieron cientos de brigadistas, sobre todo británicos e irlandeses, mientras eran masacrados por el fuego cruzado. Como en tantas ocasiones, la obsesión por el control de las cotas, unida a la falta de apoyo y malas decisiones de los mandos, determinaron el rápido final de muchísimos voluntarios.

Plano de operaciones militares

Los poetas y el torero

Entre los caídos más destacados estuvieron los famosos poetas ingleses, además de activistas políticos en  Oxford y Cambridge, Ralph Fox y John Cornford (biznieto de Charles Darwin). En la actualidad hay una placa conmemorativa y una columna en este pueblo jienense en honor a estos ilustres caídos, en el “Jardín de los poetas ingleses”.

Monumento a los brigadistas
Placa homenaje a John Cornford

Como anécdota en el bando sublevado hay que destacar la muerte del torero Pepe el “Algabeño”, que no dudó en hacerse  falangista al inicio de la guerra, llegando incluso a ser comandante de una columna.

El 29 de diciembre se estabiliza el frente, que quedará así hasta el final de la guerra, ante las grandes bajas republicanas y la falta de abastecimiento de los sublevados para seguir su avance, al no ser un frente prioritario para Franco y Mola.

Más tarde se buscaron responsabilidades por los desastrosos ataques y cuantiosas bajas, siendo incluso fusilados algunos mandos por traición. En total murieron más 1.000 brigadistas.

La Batalla de Corbalán

En diciembre de 1936 se desataría la primera ofensiva de importancia sobre la ciudad de Teruel de las tropas republicanas para tomar la capital aragonesa. En este primer intento fue enviada la XIII Brigada Internacional (al mando del general “Gómez”) a un determinado sector, junto a otras 5 columnas españolas anarquistas y comunistas provenientes de Valencia (La Columna de Hierro, la Eixea-Uribe, etc..). Se la conoce como la batalla de Corbalán al proceder las fuerzas atacantes de esta dirección.

Las seis columnas debían atacar simultáneamente sobre Teruel para rebasarla y marchar sobre la carretera de Zaragoza. Pero la falta de coordinación entre las fuerzas atacantes, la carencia de medios para apoyar el avance de la infantería, y la defensa tenaz de los sublevados obligarán a los mandos republicanos a desistir de este primer ataque frontal sobre la capital.

El día 26 de diciembre empieza el ataque sobre las posiciones próximas al cementerio, donde quedarán atascados ante la falta de armamento efectivo frente al material moderno de los insurgentes. Durante varios días, los defensores de Teruel rechazaron el asalto de los combatientes de los batallones Vuillemin, Chapaiev y Louise Michel, procedentes de veintiuna nacionalidades, aunque mayoría de yugoslavos.

Durante 1937 y 1938 seguirán los combates por tomar la ciudad en lo que será la única capital de provincia recuperada (y a qué precio) por la República, en una batalla casi continua durante dos años. Se llamará la Batalla de Teruel.

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