La «independencia» de la Justicia española

Decía Iñaki Gabilondo que la justicia española no era ciega, era tuerta, porque con el ojo derecho veía muy bien. Este comentario cobra nuevamente actualidad con las reacciones que está teniendo el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre diversos temas.

En primer lugar han saltado como leones enfebrecidos contra las palabras que dijo ayer el nuevo vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, aludiendo a las bofetadas que había recibido la justicia española por parte de diversos tribunales europeos. Mantienen que eso es poco menos que un insulto a la independencia del poder judicial. Resulta que esas mismas palabras las pronunció Santiago Abascal cuando se conoció la sentencia del TEJ sobre la inmunidad de  Oriol Junqueras.

La otra reacción es el informe que al parecer están preparando los miembros conservadores del CGPJ –recordemos que son mayoría- en contra del nombramiento de Dolores Delgado como Fiscal General. Como legalmente no tienen ninguna baza que jugar, al parecer la nota irá en el sentido que su nombramiento puede hacer dudar sobre la imparcialidad de la Justicia en general y de la Fiscalía en particular. Un chiste viniendo de quien viene, ya que recordemos que los miembros del CGPJ son elegidos por políticos.

De la «ceguera» de la justicia española podríamos escribir un libro –algo hablan sobre el tema Ignacio Escolar y Joaquim Bosch en su libro El secuestro de la Justicia

Que por otra parte salgan los del PP, y cía., a chillar como histéricas plañideras por las declaraciones de Iglesias y/o el nombramiento de Delgado, no es que sea un mal chiste, es que un ejercicio más de poca vergüenza. Hay que recordar el famoso tuiter de Ignacio Cosidó jactándose que con Manuel Marchena se tenía controlada la sala segunda de dicho tribunal. Sobre este juez no entiendo, reconociendo mi ignorancia en Derecho, como nadie se ha planteado poner una demanda por prevaricación –recordemos prevaricar es tomar una decisión a sabiendas que es injusta- ya que parece claro que se han vulnerado los derechos de Oriol Junqueras al dictar sentencia antes de recibir la resolución del TEJ sobre su inmunidad.

De la «ceguera» de la justicia española podríamos escribir un libro –algo hablan sobre el tema Ignacio Escolar y Joaquim Bosch en su libro El secuestro de la Justicia-. Por ejemplo, cómo te comes que el Tribunal Constitucional –otro en donde los conservadores tienen mayoría- dijese que algunos artículos del Estatut de Cataluña que prohibieron eran prácticamente exactos a otros artículos que sí sean admitidos en los estatutos de Andalucía o Murcia, por poner dos ejemplos. En otros casos el ojo derecho les ha funcionado a la perfección como cuando se condenó al juez Baltasar Garzón, por intentar juzgar al franquismo, y que no nos cuenten milongas que fue por escuchas supuestamente ilegales cuando instruía el caso Gurtel.

La actuación del CGPJ se puede interpretar de varias formas, bajo mi punto de vista, aparte de ser una injerencia y un intento de menoscabar la libertad de expresión, es un mensaje claro al nuevo gobierno de «rojos» avisando que los van a tener enfrente. ¿Quién se mete ahora en el terreno de quién?