Cometas en el cielo. Khaled Hosseini


Esta vez la recomendación de lectura no se ciñe a una sola obra, sino a tres. El autor Khaled Hosseini, un escritor afgano del que han salido tres hermosas obras: Cometas en el cielo, su “opera prima” con la que se dio a conocer mundialmente, sobre todo al ser llevaba a las pantallas, Las montañas hablaron, y Mil soles espléndidos.

                  

Estas tres novelas narran unas desgarradoras historias, dramáticas, pero a la vez de una belleza inigualable. A través de ellas Hosseini nos da a conocer la realidad de su país natal Afganistán, durante varios períodos de su historia, desde un poco antes de la invasión del país por parte de las tropas soviéticas hasta la actualidad.

Hace que nos hagamos partícipes de la tragedia de buena parte del pueblo afgano, que aguantó la invasión de su país por fuerzas extranjeras; que soportó el mandato de los talibanes; que sufrió, y sufre, la presencia de los llamados “señores de la guerra”. Y nos cuenta la historia de este país a través de unos personajes, descritos maravillosamente, que sufren unas situaciones trágicas, y que a pesar de eso siempre tienen un momento para la esperanza, para la alegría, para el amor.

Son tres obras independientes, por lo que el lector puede seguir su orden cronológico: Cometas en el cielo, Mil soles espléndidos, Y las montañas hablaron, o bien comenzar por la que más le plazca ya que son historias totalmente diferentes.

La prosa de Hosseini es fluida, de hermosa composición – como me gusta soler decir: escribe bonito-. Sus historias son de las que hacen que no puedas dejar de leer sus páginas, sintiendo un desgarro cuando tienes que abandonar su lectura para realizar otras tareas.

Puedo parecer subjetivo a la hora de hacer la reseña de estas obras, pero puedo asegurar a los amables lectores, que tras la lectura de alguna de estas novelas, coincidirán conmigo. Sin duda alguna no tendría ningún problema en proponer a Khaled Hosseini para el Premio Nobel de Literatura, a algunos otros se lo han dado con bastante menos merecimiento, y no me refiero a Bob Dylan.