El partizano

Me han hecho el encargo de escribir un artículo que hable sobre el tema educativo. Quieren que dé mi punto de vista sobre la última reforma educativa (LOMCE). No me da la real gana. Es cierto, voy a mi bola y no me rijo por ninguna doctrina. Escribo lo que siento y digo lo que pienso, esté donde esté y con quien esté.

No soy de nadie y no pertenezco a nada ni a nadie. Los fanatismos no me gustan, sean de derechas o de izquierdas. Me gusta la libertad individual que conduce al bien común. Qué quieren que les cuente de la educación que tenemos. Trabajo en un colegio concertado de ideología religiosa católica. He estado en colegios públicos también. En todos impera la misma corriente, el ordeno y mando. Es fundamental mirar para otro lado, a la hora de educar, para no tener problemas.

Lo importante en el sistema educativo actual es dominar los temas administrativos y las leyes, para el profesional, y que el niño esté contento siendo educado en el consentimiento y el capricho, para los padres. Lo fundamental del absentismo, por ejemplo, no es que el niño falte a clase, es que esta ausencia no te suponga un problema administrativo.

Los claustros de los colegios los forman un enjambre de fascistas muy alejados de los valores que nos acercan a la solidaridad y la justicia. Los alumnos son educados en la competitividad y el “sálvese quien pueda”. ¿Qué van a aprender de unos seres egoístas, trepas, cobardes y nada comprometidos llamados profesores?

No quiero hablar de educación porque no me da la gana. Mi objetivo prioritario a nivel profesional es que los alumnos sean, ante todo, buenas personas, y que piensen en los demás, y no solo en ellos mismos. Tarea harto difícil cuando en casa son maleducados y les permiten hacer todo lo que les venga en gana.

No es cuestión de ser negativo. Hay que ser realista y aceptar que no se puede hacer nada contra la maquinaria propagandística del capitalismo. Lo poco que se puede hacer es conservar los pequeños oasis, como la dignidad personal y el librepensamiento, en donde descansa la esperanza de un futuro mejor.

No quiero hablar de educación porque realmente sé poco del tema. No distingo lo que está mal de lo que está bien. Por este motivo me refugio en un mundo de ensueño. Otros tienen más de mil amigos en facebook. Yo prefiero pensar que soy un partizano rodeado de nazis, que tiene todas las de perder, pero que no puede evitar luchar por la libertad.

Es mucho más interesante vivir en el borde aunque no te dejen pasar la frontera. La incertidumbre de conseguir ponerte a salvo te evita pensar en que la vida no tiene ningún sentido. Admito que es más cómodo ducharse en casa con agua caliente que hacerlo en un arroyo de la sierra.

No es mejor viajar en un vagón de metro camino de un puesto de trabajo esclavo, que no deja de ser una muerte lenta, que andar libre por las montañas con el único abrigo que el cielo te quiera dar. La rutina es el arma más efectiva para que los que mandan nos tengan a su merced.

El fascismo lo inunda todo. Todo esta bajo su control, los colegios y las universidades también. Las palabras nunca arreglaron nada. El lápiz y el martillo hace años que no se marcan un baile. Nadie quiere ser el primero en mover los pies. Las pantallas táctiles nos descubren un mundo ideal para poder flotar.

Mientras esto sucede yo sigo corriendo por el monte aunque esté sentado en una silla. Desde la misma le aconsejo a quien me lo pide que luche por sus derechos. A quien no me lo pide le indico que piense por sí mismo, y que no se crea todo lo que le he dicho. ¡Eso es educación!

Lo tengo complicado. Los compañeros, que no lo son, las leyes, que no favorecen a “los nadie”, los recursos humanos, que son números y no seres, y los que gobiernan, que son marionetas, están en contra. Seguir la corriente o nadar en contra de ella, esas son las opciones que tenemos los profesionales de la educación, y también los que no lo son.

A día de hoy sigo nadando, que para eso entreno desde hace más de treinta años todos los días, a contracorriente, y sobretodo de esta nueva ley educativa antipersona. Bien no me va. Lo pago a nivel profesional y económico. Pero eso me hacer sentir bien. Pensarán que estoy loco y estarán en lo cierto.

Estoy LOCO, no por creerme que soy un partizano, sino por mantener lo único que da sentido a mi existencia, LA DIGNIDAD, y a partir de ahí empezar a educar, pero a educar de verdad, sin leyes pero con valores.