SOSTIENE PEREIRA, adaptado por Pierre-Henry Gomont

Nos narra la historia del camino por el que que muchos de nosotros hemos andado alguna vez, el de la duda ante la lucha.

Sostiene este articulista que la novela “Sostiene Pereira”, del italiano Antonio Tabucchi, le llegó en un momento idóneo. No hacía mucho que había ocurrido el 15M y un amplio sector de la población descubría por fin, después de un largo periodo de despolitización, que también eran sujetos políticos. Y también descubrían una manera de ser escuchados, como le ocurrió al periodista Pereira, director de la hoja cultural de el Lisboa, un periódico que no tenía ideología, que solo era católico. Pereira vivía en un Portugal rodeado de incipientes fascismos, no solo el más cercano del recientemente sublevado Franco, sino también el italiano, el alemán y, especialmente, el fascismo portugués encarnado en la figura del dictador Salazar.

Pereira vivía en un Portugal rodeado de incipientes fascismos.

Sostiene este articulista que se sintió reconocido en la figura del periodista Pereira, pues, pese a unos fuertes ideales, llegó desde un cansado pasotismo a encontrar una manera de encauzar esos sentimientos de querer ayudar, de hacer, como en la fábula del colibrí que tanto gusta de explicar Juan Carlos Monedero, su parte. Y sostiene este articulista, con mucho orgullo, que hizo llegar a una amiga, de las de derechas de todo la vida pero en un momento de debilidad ideológica, un ejemplar de la obra y que ésta pronto dejaría de ser de derechas de toda la vida, puesto que en realidad nunca lo había sido aunque ella pensara que sí.

Poco después de la lectura de la obra, me acerqué (permítanme abandonar, por aquello de no aburrir, el tono utilizado en el primer párrafo y que con tanto acierto usó Tabucchi a lo largo de su novela) a su adaptación fílmica pero, aburrido y decepcionado, no pude ni alcanzar la primera hora de duración de la película. Marcello Mastroianni, pese a encontrarse en los últimos meses de su vida, seguía conservando su conocida belleza y elegancia que poco recordaban al obeso e inseguro Pereira de la novela, sumado a la evidente facilidad con la que un buen número de películas europeas de los años 90 han envejecido terriblemente.

El dibujo de Gomont nos transportará rápidamente a la Lisboa de los años 30, expresada con los colores cálidos del agosto atlántico.

Por esa razón, es un motivo de alegría ver una nueva adaptación de Sostiene Pereira, ahora en formato de cómic, con guión y dibujos del francés Pierre-Henry Gomont. En esta ocasión, no solo no echaremos de menos la obra original, sino que incluso disfrutaremos con los añadidos que a ésta ha realizado el autor francés.

Una adaptación original

Entre esos añadidos, el más arriesgado sin duda es el realismo mágico que le otorga a la obra. En esta ocasión Pereira no solo vive con sus remordimientos, sino que estos se le aparecen en la forma de unos pequeños duendecillos con los que el personaje interactúa. Y no solo conversará con estos duendes, si no que también lo hará con su fallecida esposa, a la que visitará en varias ocasiones durante el relato. Si usted ha sido ya lector del libro, no tema: en ningún momento estos añadidos mágicos traicionan la obra original, sino que la dotan de una especial frescura y hacen que este cómic pueda contar con identidad propia.

En ningún momento estos añadidos mágicos traicionan la obra original

El dibujo de Gomont nos transportará rápidamente a la Lisboa de los años 30, expresada con los colores cálidos del agosto atlántico; una Lisboa aún anclada en el pasado y donde las sospechas entre sus ciudadanos se producen desde la misma portada de la obra. Un dibujo donde la gracilidad de su figura y el idealismo del joven Montero Rossi, un joven admirado, protegido y detestado a partes iguales por Pereira, contrasta con el conservadurismo católico y el enorme tamaño del periodista, cada vez más lleno de dudas según avanza la obra.

No solo nos encontramos ante una excelente y original adaptación de la obra original, sino de un buen cómic de consistencia propia, que nos narra la historia del camino por el que que muchos de nosotros hemos andado alguna vez, el de la duda ante la lucha, y la de la manera en la que finalmente abrimos los ojos.

 

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