¡No es No!

Concentración de ayer en Madrid. Foto Olmo Calvo, tomada de eldiario.es

Estos cinco individuos de la más baja estofa José Ángel Prenda, Alfonso Cabezuelo (militar), Antonio Manuel Guerrero (guardia civil), Jesús Escudero y Ángel Boza, han sido beneficiados por una vergonzosa sentencia de un “tribunal de justicia” que los condena a solamente 9 años de prisión al considerar que no llevaron a cabo una violación, sino un “abuso sexual continuado”, en lugar de los 22 años que pedía el fiscal por ser culpables de un delito de violación.

Lo peor no ha sido la sentencia sino la interpretación de los hechos que han realizado los magistrados José Francisco Cobo, Raquel Fernandino y Ricardo Javier González González. Para ellos no ha habido violación, algo que se contradice con algunas de las conclusiones que aparecen en la sentencia y que a continuación reproducimos:

  • Las prácticas sexuales se realizaron sin la aquiescencia de la denunciante que se vio sometida.
  • Las relaciones se mantuvieron en un contexto subjetivo y objetivo de superioridad, configurando voluntariamente por los procesados, del que se prevalieron.
  • Es inocultable que la denunciante se encontró de pronto en un lugar angosto y recóndito, rodeada de cinco varones de edades muy superiores y fuerte complexión que la dejaron impresionada y sin capacidad de reacción.
  • El vídeo muestra de modo palmario que la denunciante está sometida a la voluntad de los procesados, quiénes la utilizan como mero objeto para satisfacer sus instintos sexuales.
  • Sobre la declaración de la víctima dicen: La consideramos creíble y corroborado con todos los datos objetivos.

Bien, pues o yo soy imbécil o lo que unos jueces dan como probado es una violación. Porque ¿qué tenía que haber hecho la víctima?, ¿defenderse físicamente contra cinco bestias que la doblaban en peso cada uno de ellos?, ¿dejarse matar? Que me lo expliquen esta señora y estos dos señores disfrazados de jueces.

Parece increíble que uno de los magistrados sea mujer, y yo le preguntaría que si le hubiera ocurrido a ella como recordaría el hecho cómo se sentiría después de que cinco alimañas la penetraran seis veces. Por favor, señora magistrada, pregúnteselo y contéstese con sinceridad.

Y ya no increíble, sino, desde mi punto de vista, bochornoso, que el juez Ricardo Javier González González emita un voto particular en la que absuelve a los acusados de cualquier tipo de delito sexual. Este juez –en palabras de un fiscal a el diario.es- no muy bien considerado en judicatura- ya hizo un interrogatorio a la víctima vergonzoso, con aseveraciones como está claro que dolor no sintió usted. ¿Le ha dicho alguien a este señor que cuando estás en estado de shock el resto de los sentidos pierden buena parte de sus cualidades?

Ricardo J. González dice en su voto particular: De mayor relevancia me parece el hecho de que, en ninguna de las imágenes percibo en su expresión, sí en sus movimientos, atisbo alguno de oposición, rechazo, disputa, asco, repugnancia, negativa, incomodidad, sufrimiento, dolor, miedo, descontento, desconcierto o cualquier otro sentimiento similar. No quiero hacer ningún comentario a esta frase porque, seguramente, me vería envuelto en problemas legales.

Hay más detrás de este lamentable episodio de la “no justicia” de este país”, una sociedad que sigue manteniendo unos claros componentes machistas – para corroborarlo lean, si tienen estómago, un artículo de José Caraballo en blogs.elconfidencial.com, en el que sostiene que la sentencia es una sentencia ejemplar– Porque en este país aún hoy si una mujer decide tener tantas relaciones sexuales como le vengan en gana y con quién le apetezca, se la sigue catalogando de puta. Pero si es un hombre, resulta que es el más macho del barrio. Y así nos va.

Concentración de ayer en Madrid. Foto Olmo Calvo, tomada de eldiario.es

Hago desde aquí un llamamiento para que todos los ciudadanos de toda España –y especialmente los varones- salgamos día tras día hasta que se consiga una sentencia justa. Porque esta sentencia ha sido una segunda violación para la víctima, y para el resto de las personas decentes de este país. Que, aunque no lo parezca, aún quedamos algunos.

Print Friendly, PDF & Email