La exploración espacial. Una esperanza para la Humanidad

Sello postal soviético conmemorativo 17 de julio de 1975 Por primera vez en la historia, astronautas estadounidenses y cosmonautas soviéticos se fundieron en un amistoso apretón de manos en medio del espacio
Comentaba hace poco el nuevo ministro de Ciencia, Pedro Duque, lo que necesitaba una persona normal para ser astronauta. Sin duda la parte más importante serían unos grandísimos conocimientos científicos, conocimientos que deben ser adquiridos en una educación pública y de calidad, pues esto determinará la meritocracia, la cual es imprescindible en la Ciencia. Quizás por eso el antiguo gobierno ha intentado destruir tanto la Ciencia como la Educación Pública

Algunas veces, navegando por las famosas redes, me encuentro memes alusivos a la irracionalidad de invertir en temas relacionados con la exploración espacial mientras cientos de millones de personas pasan hambre, no tienen acceso al agua o nos recortan derechos sociales. Ante la simple encuesta, sin valor científico alguno, que es observar la reacción de la gente cuando habla de estos temas, llego a la conclusión que la exploración espacial está vista en general como algo “caprichoso” para científicos, para que no se aburran en la Estación Internacional mientras se gastan miles de millones en sacarle fotos a Plutón y mandar robots a Marte.

Pero creo que deberíamos enfocarlo de una manera mucho más positiva. Soy de los que piensa sobre la necesidad que tiene la humanidad de encontrar un objetivo común, un proyecto que repercuta en todas las sociedades. Cuando Armstrong pisó la Luna, las peripecias de la estación MIR o la primera sonda a Marte han sido acontecimientos compartidos por todos más allá de quién lo realizara.

Además no ha habido astronauta que no se quede un rato anonadado ante la visión de ver nuestro pequeño planeta azul desde el exterior, observar que vivimos todos en un mundo donde las fronteras no se ven desde arriba, un mundo frágil y solitario en la inmensidad del Cosmos, el sinsentido de luchar por unos trozos de tierra o riquezas en vez de cuidarlo para disfrutarlo.

Entiendo que hay objetivos muchísimo más urgentes y prioritarios, pero no son incompatibles: la tecnología y la ciencia pueden aliviar y ayudar a resolver de sobra los principales problemas de nuestro entorno. Es el sistema económico capitalista actual el que evita una distribución justa y racional de los recursos, y en el caso concreto de nuestro país se une la corrupción y el desplifarro. Hay recursos y tecnología suficientes para que no exista la pobreza actual, o los recortes sociales en los países más avanzados.

En la actualidad vemos que el referente tecnológico, es decir, la tecnología punta que experimenta y desarrolla al resto, no es una tecnología precisamente para arreglar problemas, sino que más bien los crea. Me refiero, cómo no, a la industria militar. Un gran modelo económico de cambio debería ir sustituyendo el gasto militar hacia este tipo de proyectos pacíficos, y así, esa poderosa y asesina industria podría reciclarse hacia la producción de materiales relacionados con la exploración fuera de nuestro planeta.

Sólo hay que observar algún dato sobre lo que se gasta en armamento: el gasto mundial anual es aproximadamente de 1,5 billones de euros, mientras que las agencias espaciales tienen unos presupuestos de unos 30.000 millones de euros. Por seguir comparando, las principales ligas europeas de fútbol gastan así como unos 5.000 millones en sus presupuestos anuales, cifras ridículas frente al dinero sucio que recorren bancos, paraísos fiscales y demás mundo financiero que decide la pobreza de los pueblos que no se someten.

Y así se encontrarían cientos de casos parecidos. El desarrollo de tecnologías a la sombra de esta exploración se debería aplicar en la mejora de nuestro mundo de forma universal. Antes, seguramente, tendríamos que deshacernos del actual sistema económico que devora nuestro planeta, para que realmente toda la humanidad disfrutara de los descubrimientos, pero esa es otra historia.

Dejando aparte cuestiones morales o económicas, hay un objetivo aún más interesante y provechoso: el gran desarrollo que experimentaría la CIENCIA. La Estación Espacial Internacional (ISS) hace experimentos que con la gravedad terrestre serían imposibles. Experimentos médicos, agrícolas o de observación del planeta para interpretar mejor los efectos del hombre, etc.

Las sondas que se envían actualmente a diversas partes del sistema solar nos mandan datos interesantísimos para el conocimiento de nuestro origen, que por lo que parece no ha necesitado de ningún Dios ex-machina.

La mayoría de los equipos electrónicos que utilizamos ahora provienen de su uso anterior en otras aplicaciones, entre ellas muchas derivadas de la exploración espacial, como los actuales ordenadores, y otras más curiosas como el velcro, el teflón, o las telas termoaislantes. Por desgracia actualmente la tecnología militar saca mucho más productos.

El estudio de Marte puede ser de grandísima importancia, tanto por conocer por qué perdió su agua como por la posibilidad de que hubiera existido alguna forma de vida (seguramente bacteriana). Si fuera así, se probaría la existencia de vida fuera de la Tierra, lo que significaría que seguramente no seamos una excepción en el Universo y que la vida se crea cuando se dan determinadas condiciones. Por lo menos la vida basada en la existencia de agua, es decir, el Carbono y sus múltiples combinaciones.

Otro aspecto muy importante sería la investigación geológica y atmosférica, por la sencilla razón de poder estudiar las posibles causas del desastre marciano, donde desapareció su agua de superficie y su atmósfera se vio muy alterada y reducida. Estos estudios son de gran importancia para conocer nuestro propio planeta y los posibles efectos que le estamos causando. Quizás en Marte se encuentren muchas repuestas a nuestros actuales y futuros problemas ambientales. Se me ocurren decenas de razones más para promover la exploración espacial. Creo sinceramente que estos proyectos de la humanidad serán beneficiosos para nuestras próximas generaciones si les damos un uso con sentido común.

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