De másteres, doctorados y otras yerbas

Fuente http://www.otraspoliticas.com
Que este país está lleno de incultos es cosa sabida. Que algunos de estos incultos son habituales en las tertulias verduleras que solemos sufrir en televisión, también es conocido y padecido. Viene esto a cuenta sobre los comentarios que hacen algunos de los “intelectuales”, en estos paranoicos debates, sobre los casos de los másteres de Casado, Montón, y la tesis doctoral de Pedro Sánchez

 

Voy a intentar, en la medida de mis posibilidades, explicar que es un máster, como se consigue, lo que es una tesis doctoral, y lo que se entiende por plagio.

Un máster es un invento ideado en el tristemente famoso Plan Bolonia, básicamente para que los estudiantes se echen mano al bolsillo, o al de sus padres, y paguen una “pasta gansa”. Estos másteres son lo que anteriormente eran los dos años que había que estudiar para poder llevar a cabo una tesis doctoral, y que se conocían como curso poslicenciatura o estudios avanzados. Al finalizar el curso tenías que leer una tesina ante un tribunal, y si lo aprobabas podías comenzar a preparar tu tesis.

Una de las normas del Plan Bolonia obliga a que el alumno haga acto presencial en los cursos. Por lo tanto, se puede decir, que el señor Casado y la señora Montón han obtenido el máster por la “face” o, como diría un castizo “por la geta”. Otro detallito de nada; los trabajos que realizan los alumnos se entregan en el departamento correspondiente y allí se conservan, por lo que, si existen, pueden ser vistos.

Otro tema es el de la Universidad Rey Juan Carlos. Esta facultad fue un invento del PP para tener una universidad que pudiera mangonear a su antojo

En cuanto a la tesis del señor Presidente. Que sea mala no debe escandalizar a nadie, un gran porcentaje de las tesis que se presentan tienen de calidad lo justo, y no digamos las cum lauden, que suelen otorgarse como churros en una feria de pueblo. Por lo tanto nada nuevo bajo el sol. Si a esto le añadimos que es de una facultad privada, los churros se convierten en grasientas porras.

Otra cosa es el plagio. He tenido que escuchar verdaderas sandeces. Por poner un ejemplo; una señora ha dicho, y no se ha puesto ni colorada, que está claro que la tesis de Sánchez la hizo a “pachas” con Juan Padilla –por cierto un personaje al que hay que echarle de comer aparte-, porque en la tesis se lee varias veces el plural: pensamos, hemos, creemos, etc. Pues bien, esto es lo normal en cualquier tesis, artículo, etc. Es una simple medida de modestia, y si esa señora o cualquier otra lumbrera se moleste en leer algún ensayo, verá que es de lo más común.

Otro tema es el de la Universidad Rey Juan Carlos. Esta facultad fue un invento del PP para tener una universidad que pudiera mangonear a su antojo. Desde su fundación es más que sabido en cualquier círculo académico que desde su rectorado, hasta la mayoría de su profesorado son más de derechas que el señor Casado –que ya es decir-, y que su prestigio académico no es precisamente como para lanzar cometas al cielo.

Lo triste de todo esto es que mucha gente va a pensar que obtener un máster o un doctorado, de los de verdad, es algo tan fácil como montar en un triciclo. Y no es así, la inmensa mayoría de los estudiantes tienen que trabajar muy duro para conseguir esos títulos. Títulos que alcanzan con su esfuerzo, intelectual y económico, y no porque sean unos “enchufados” como decimos los viejos.

Una última reflexión. Posiblemente esto no ocurriría si en España no tuviéramos el ataque de titulitis tan grande que existe. Conozco a mucha gente que no tiene títulos, pero con un bagaje cultural impresionante; son los benditos autodidactas.

 

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