1 de mayo. La lucha continúa

Mártires de Chicago (foto tomada de Madrid.cnt.es)
La idea de constituir el día uno de mayo como Día Internacional de los Trabajadores nace en el Congreso de la II Internacional celebrado en París en 1889. Se eligió esa fecha como homenaje a los conocidos como Mártires de Chicago; un grupo de sindicalistas anarquistas y socialistas ejecutados en Estados Unidos  por luchar, entre otras cosas, por la jornada de ocho horas

La reivindicación comienza en la huelga promovida por la American Federation of Labor para el día 1 de mayo de 1886. En esta huelga participaron más de 200.000 trabajadores. El punto culminante se produjo el día 4 en la conocida como Revuelta de Haymarket.

Revuelta de Haymarket

El día 4 de mayo, más de 50.000 trabajadores se congregan a las puertas de la fábrica de maquinaria agrícola McCormick. Cuando salieron los esquiroles que la empresa había contratado para sustituir a los obreros en huelga, comenzaron a producirse incidentes. En esos momentos la policía decidió cargar contra los manifestantes disolviéndolos con fuego real, lo que causó la muerte de seis muertos y decenas de heridos.

Al ver lo ocurrido el periodista Adolf Fischer marchó a su periódico en donde imprimió 25.000 octavillas que decían:

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!

¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.

Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.

Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!

Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden…

¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!

¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!

El juicio

El 21 de junio de 1886 se inicia el juicio contra 31 responsables de los hechos de mayo –posteriormente se redujo el número a ocho responsables-. El juicio fue una pantomima en donde no se dio la más mínima posibilidad de defensa a los acusados. Aunque no había pruebas en su contra, tres de ellos fueron condenados a prisión y cinco a muerte por ahorcamiento.

Fueron condenados a prisión:

  • Samuel Fielden, obrero textil de origen británico, condenado a cadena perpetua.
  • Oscar Neebe, vendedor norteamericano, condenado a quince años de trabajos forzados.
  • Michael Schwab, tipógrafo alemán, condenado a cadena perpetua.

Condenados a muerte y ejecutados el 11 de noviembre de 1887:

  • Los obreros alemanes George Engel (tipógrafo), Adolf Fischer (periodista), August Vincent (periodista), y Louis Lingg (carpintero)
  • El periodista estadounidense Albert Parsons.

Todos emitieron emotivas palabras al conocer la sentencia. Palabras en las que se reafirman en su pensamiento anarquista y en la lucha del proletariado en defensa de sus intereses. Como muestra recojo las palabras de Adolf Fischer: Solamente tengo que protestar contra la pena de muerte que me imponen porque no he cometido crimen alguno […] pero si he de ser ahorcado por profesar mis ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo inconveniente. Lo digo bien alto: dispongan de mi vida.

Conclusiones

En los momentos actuales en los que los sindicatos obreros están domesticados, y bien domesticados; es hora de reivindicar la memoria de todos los hombres y mujeres que lucharon por los derechos del proletariado.

Nunca deberíamos olvidar que muchos de los progresos que se han hecho en la mejora de las condiciones laborales de la clase obrera, comenzaron con estos mártires.

Hora es de que, prescindiendo de unos sindicatos que cada vez se parecen más a los tristemente famosos sindicatos verticales del franquismo, los trabajadores de toda clase y condición volvamos a tomar las calles, las fábricas; volvamos a tener conciencia de lo que somos: clase obrera, aunque el sistema nos quiera engañar haciéndonos ver que la lucha de clases ya no tiene sentido.

Porque no olvidéis: somos obreros en tanto tengamos un patrón por encima nuestro que se enriquece con la plusvalía generada por nuestro trabajo.

¡Viva el 1 de mayo! ¡Viva la clase trabajadora!
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